Ni otoño, ni primavera.
Desnuda de intentos
renuncia a su estilo
ha muerto una idea.
Discuten, se gritan, sueñan
de geometría y misterios
ya no le queda más
que acariciar sus huellas.
De botellas vacías
y de cafés mal hechos
tuvo mejores vidas
bajo peores techos.
La piel húmeda, fría
pies pequeños, lágrimas rosa
castigo seguro
llueven las primeras gotas.
Ajena a cada paisaje
llanuras desesperantes
soledades y pecados
ocultos en su equipaje.
miércoles, 19 de septiembre de 2007
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