Lo amo porque es perfecto
y la silueta de sus hombros me define.
Su prosa breve me apresa
y la urgencia de su modo me desarma.
Lo amo por que no hay otro;
lo amo porque él lo sabe.
Al ritmo de su tiempo
se asfixia el miedo, y
en el cuerpo de su historia,
mi verdad renace.
martes, 14 de septiembre de 2010
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