viernes, 3 de septiembre de 2010

Ciudad perdida

Me faltan tus calles rotas,
sin rumbo ni coordenadas,
y aquellas tardes perdidas,
de vagancia en el portal.
Tu visita sin aviso, descalza y sin maquillaje.
Llegar en cinco minutos y encontrar boleto en cualquier sala.

Certeza de medio día
desde donde este parada,
o saber que son las nueve
si al viento le da la gana.

Recuerdo las campanas,
y el jugo de naranjilla helada
Sin luces rojas ni verdes
sin sospechas, ni amenzas.

Salir por salir al patio
con la puerta mal cerrada
Me faltas sencilla y lenta
donde no soy un fantasma
donde se viven los días,
donde sólo un día me basta.

No hay comentarios:

Tan poca vida: un viaje hasta los límites del dolor

Creo que no estoy sola. He visto varias reseñas que se quejan del exceso de páginas al principio de la obra. Compré el libro el 3 de marzo d...