Me faltan tus calles rotas,
sin rumbo ni coordenadas,
y aquellas tardes perdidas,
de vagancia en el portal.
Tu visita sin aviso, descalza y sin maquillaje.
Llegar en cinco minutos y encontrar boleto en cualquier sala.
Certeza de medio día
desde donde este parada,
o saber que son las nueve
si al viento le da la gana.
Recuerdo las campanas,
y el jugo de naranjilla helada
Sin luces rojas ni verdes
sin sospechas, ni amenzas.
Salir por salir al patio
con la puerta mal cerrada
Me faltas sencilla y lenta
donde no soy un fantasma
donde se viven los días,
donde sólo un día me basta.
viernes, 3 de septiembre de 2010
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