viernes, 29 de noviembre de 2013

Triscaidecafobia


No crean que este término significa fobia a mi columna. Así se le denomina al temor supersticioso que le tenemos ciertas personas al número 13. Cuando comenzó el 2013, pensé que iba a ser un año muy fuerte. No me equivoqué.  Empecé a escribir la columna llena de motivos y de ganas de contarles sobre un año que pensé que iba a ser un desastre, que de hecho lo fue porque perdí a mi amado abuelito, y que al final se ha convertido en una bendición. Pero a medio camino me di cuenta que era simplemente otro año más y que a ustedes no les iba a interesar para nada leer sobre mi vida. 
Así que decidí hacer algo un poco más ambicioso con este espacio. Espero que me sigan el ritmo.
En Bélgica si no es que ya lo hicieron, están a minutos de aprobar la eutanasia infantil,  una reforma normativa que, de salir adelante, permitirá a los niños y adolescentes solicitar el suicidio médicamente asistido si padecen una enfermedad terminal incurable.
Mientras hace un par de semanas esperaba en la fila del supermercado, leía en la revista Time --que no iba a comprar-- sobre lo avanzado de la sociedad Sueca, que prácticamente ha suprimido el uso de los artículos femeninos y masculinos para referirse a las personas a nivel individual. Han instaurado un estilo de educación prácticamente asexual, la cual no dudo comenzará a ser expandida y globalizada hacia el resto del planeta. Al fin y al cabo, ellos son el primer mundo.
La ONU por su lado, intenta ayudar a países como Bolivia a facilitar el aborto en casos especiales. Si todos los países desarrollados le dan el derecho a la mujer de interrumpir su embarazo por inconveniente, ¿quiénes son los latinoamericanos subdesarrollados y primitivos para hacer retroceder a las sociedades de los derechos que tanto les ha costado conquistar?
No creo que el mundo esté peor que hace 50 años. No creo que ahora estemos peor que cuando los romanos tiraban a los cristianos a los leones. Muchas veces me he encontrado a mí misma viendo "Mil maneras de morir" y hasta riéndome de las situaciones estúpidas en las que la gente pierde la vida. Y entonces me doy cuenta de lo patética que soy al reírme de un programa que denigra el valor de la vida humana. Pienso en que si hubiera un "Mil maneras de morir" versión mascotas, ya alguien habría mandado a quemar en la hoguera a los productores por maltrato animal.  Pero eso está bien, porque muchos animales son más fieles que los seres humanos ¿No?
Soy abogada de profesión. Conozco la ley. Sé cómo funciona el sistema. Entiendo el derecho a la libertad y los derechos humanos. Vivo en un mundo del que no puedo sustraerme, aunque a veces quisiera fugarme a otra dimensión. Los tres casos que les acabo de contar me parecen particularmente aberrantes. Son la ausencia total del amor. Son lo opuesto a la misericordia. Son la gran declaración de cobardía de los tiempos que me han tocado vivir.
Pero esa es mi opinión. No creo que haya ninguna ley capaz de mover el corazón del hombre ni de hacerlo mejor ni peor. Lo único que puede vencer al lado oscuro de la humanidad es el amor. Pero no el amor romántico de las películas. Sino el amor de aceptar la historia que te ha tocado, al otro tal y como es y tratar de vivir vidas decentes, dignas y valiosas.
Imaginen un mundo en el que todo el que quiere aborte a un bebé inconveniente. En el que los a los niños enfermos o con discapacidades se les mate por las razones que sea. Un mundo en el que sentirte como hombre o como mujer porque así naciste, sea una ofensa pública. Un mundo en el que llevar un crucifijo al cuello será un crimen. ¡Bienvenido a la Edad Media! ¡Que las probabilidades estén siempre a tu favor!

Los dejo con otra frase de película:
 "El mejor truco del Diablo, fue convencer al mundo de que no existía"
 Los sospechosos de siempre.

Papás llenos de opiniones

Publicado en el Suplemento Ellas, Especial día del Padre, 2013.

Cada uno tiene sus motivaciones personales. Son diferentísimos entre sí. Pero tienen un par de cosas en común: son microblogueros, son padres de familia y aceptaron encantados hablar de este nuevo hábito social y cómo encaja en sus vidas. Son papás tuiteros.
Carlos Retally  (@elrets)
Bio: 3.38 marathon, 111Km ultramarathon, 5:39 IM 70.3 Still workin´on being a good dad/husband/person.
Aunque a veces sus tuits parecen estar en clave (la terminología de los corredores puede ser un poco excluyente), “Carlitos” es un entusiasta del Twitter como medio informativo y para hacer del mundo un lugar un poco mejor. Es gastroenterólogo de profesión, apasionado por su familia y defensor de sus principios. Papá de Valeria (12) y Natalia (10).
Pros y contras de Twitter.
Sólo 140 caracteres.  Pro y contra allí mismo.
Temas favoritos
Trailrunning, urbanismo y medio ambiente.
¿Tu hashtag favorito?
#EVTR –El Valle Trail Race
¿Te han bloqueado?  ¿Has bloqueado a alguien?
Ni idea. No he bloqueado a nadie. Lo intenté pero no funcionó.
¿Cuál es el tema del que "Si te buscan, te encuentran."
Los "ateos" que insultan.
¿Te has robado algún tuit? ¿Te lo han robado a ti?
No creo que me hayan robado un tuit nunca, pero yo sí que lo he hecho.  Hice un RT pero como no cabía, "edité" al dueño.
Momento incómodo en Twitter
Cuando en una interacción entre conocidos míos que no se conocen entre sí y se ponen impertinentes uno contra el otro.
Twitter: ¿cómo y cuándo?
Tuiteo desde el celular 90% del tiempo. Tuiteo en cualquier momento, menos en los elevadores. Cuando estoy en familia, trato de no usar el celular. No me han llamado la atención por hacerlo a destiempo, sino por pasarme de "intenso" con algún tema: running o religión.
Tu familia y el Twitter.
¿Ajá? No issues. Mi hija Valeria MATA por tener su propia cuenta de Twitter.  Pero aún no la dejo.
¿Has tenido tuitdramas?
Sip. Dos personas me han reclamado por darle unfollow. A ambas las sigo nuevamente, pero uno de los dos está "on thin ice".
Te preocupas por la influencia que puedas ejercer sobre tus seguidores?
No sólo en Twitter.  Me gusta vivir de tal manera que lo que reflejo sea una influencia positiva. No quiero TANTO pleque pleque el día del juicio universal.
¿Qué crees que venga después de Twitter?
Wow, ni idea. Ya estamos demasiado conectados para mi gusto. Me temo que el asunto sólo va a empeorar.
¿Hay diferencias entre @elrets y el Dr. Rettally?
Pocas.  Pero entiendo que ser doctor requiere cierta seriedad y formalidad, que definitivamente no tiene @elrets.
Tema que no tocarías en Twitter
Diferencias personales o sexualidad.
¿Te gustaría que tus hijas te siguieran?
Me encantaría.  Pero creo que aún son muy pequeñas para andar en redes sociales.
¿De qué tuit te has arrepentido?
Una vez intenté interactuar abiertamente con alguien muy "new age". Luego de dos intercambios guindé los guantes pues el nivel iba estrepitosamente en descenso.
Tres cuentas indispensables
@andrescarras @iRunFar @ProfTimNoakes
¿A quién te da pereza seguir?
La farándula, en especial la panameña. Zzzzzz.


Erasmo Abrahams (@Nanopty)
Bio: Adicto a todas las cosas BUENAS de la vida. Enemigo de la mediocridad y la envidia. Practicante del sarcasmo.
Si eres tuitero panameño, sin importar tu edad, te puedo asegurar que tu timeline de Twitter, no está completa si no incluye a @Nanopty. Sus tuits llenos de humor y naturalidad le han valido cientos de followers. Su oficina está llena de fotos de sus hijos y su esposa, Ana Lorena.
Para Erasmo, el Twitter es una válvula de escape y manejo de stress. Casi podría decirse que es una prescripción médica. “No me gusta la confrontación. Exploto muy de vez en cuando. Pero con Twitter el alivio de presiones es inmediato. No me detengo frente a la pantalla a ver que tuiteo, sino que tuiteo lo que siento en el momento y ya. El Nano del Twitter dice las cosas que yo no diría. Es como un personaje. En la vida real no soy tan hablantín como en mi cuenta”. Su momento favorito para tuitear generalmente en la noche, después de Debate Abierto.
¿Cómo te iniciaste en Twitter?
Tengo una amiga adicta al Twitter. Era insoportable verla tecleando en su celular en todo momento. Ella me abrió mi cuenta, y después de pasar por el “Ciclo del Twitter” aprendí, y lo demás es historia.
¿Qué escuchas en el tranque?
Pitadera, ruido y música. Pero en realidad me la paso leyendo tuits.
¿Tu hashtag favorito?
#HT favorito: El #sae (¿Sabes?; abreviado y panameñizado) definitivamente es mi punchline. No soy de usar hashtags, así que también me gusta #NoAlHashtag.
¿Cuál es el tuit que más te han retuiteado?
““Miss Venezuela perdió su corona, por no tomar el curso de Open English. #TheBookIsOnTheTable The book is on the table table.”  Este tuit recibió 462 retuits.
¿De qué nunca comentarías en Twitter?
Nunca me haría algún chiste sobre una discapacidad.
¿Has tratado de dejar el Twitter?
Sin dudarlo ni un instante responde: “Nunca se me ha ocurrido. A veces he dejado de tuitear tanto, pero no quiero dejarlo.” Erasmo confiesa que no puede dejar de opinar de política, pero ambos hemos acordado que ese no será el tema focal de la entrevista. También acepta que se ha visto envuelto en tuitdramas “Una vez me malinterpretaron un tuit, pero gracias a Dios la persona entendió que no era una ofensa.”
¿Te has robado algún tuit? ¿Te lo han robado a ti?
“Me inspiro de montones de tuits para hacer los míos, pero copy paste, jamás. A mí sí me han robado tuits, y hasta una caricatura hicieron de un tuit mío”.
Sus hijos Fernando Alberto (12) y Amanda (2) no tienen cuentas. Su hijo mayor, Erasmo Antonio (14), se “robó” su nombre para su cuenta de Twitter, pero no es un tuitero activo, así que Erasmo padre tuvo que inventarse un nick tuitero nuevo.  Por el momento @Nanopty, no puede decir que sus hijos lo siguen o que les den pena sus ocurrencias y intensa vida tuitera.

Juan Amado (@JuanJAmado)
Bio: Ingeniería, música, poesía, arquitectura, soldadura, inspección no destructiva, control de calidad.
Juan es idealista y cómico en sus tuits. No se considera un modelo, pero tiene cierto sentido de “responsabilidad social tuitera”.
¿Qué es Twitter para ti?
Twitter es como que tú te pares a hablar en medio de la calle adentro de una cajeta. Habrá quien se para a oírte y quien no. No entiendo el candadito en Twitter. Si no quieres que te lean, no tuitees.
¿Cuál fue tu tuit que más popular?
Uno de los más  retuiteados fue uno reciente.  “Sigo con mi tema de impulsar un proyecto de ley para incentivar la resforestación de los lotes urbanos en desuso. ¿Quién se apunta?”
Tema que nunca comentarías en Twitter
Trato de evitar calificar a la gente. No aporta nada. Igual trato de alejarme de la gente que constantemente califica a otros. Básicamente hablo de cualquier cosa. Evito la vulgaridad. El diccionario es amplio para expresarnos sin ser vulgares.
¿Te consideras famoso en el Timeline?
No. –contesta categóricamente y ni lo piensa. “Pienso que ser famoso en Twitter es como “ser millonario en Monopolio”, dice citando un popular tuit. Sin embargo sí creo que hay una responsabilidad con lo que escribimos, así tengamos un solo follower, pues de cierta forma estás inspirando o afectando, o ayudando a formar la opinión de otro.
¿Qué usas para tuitear?
90% mi  Macbook Pro, un poquito el Ipad y un poquito la Blackberry. Me cuesta trabajo migrar de aparato a un aparato nuevo. Generalmente tuiteo temprano en la mañana—antes de las 7— y en la noche entre 8 y 10. Muchas veces tuiteo desde el tranque.
¿Has tratado de dejar el Twitter?
No tengo intención de dejarlo. Me gusta poder comunicarme y valoro nutrirme de las opiniones de otros. Trato de que todos los tuits sirvan a algún propósito. Hacerte reír, hacerte pensar, hacerte corregir algo que no va bien. Una vez que opinas y recibes feedback de tus ideas, y adoptas esa actividad en tu vida, se ha convertido en algo que tiene un valor y un uso y me gustaría seguirlo practicando.
Tu familia y el Twitter.
Mi esposa Michele y mis tres hijos, Daniela (19),  Monique (15) y Juan José (13) tienen cuenta de Twitter, todos me siguen. En general, ya he ido aprendiendo cuáles son los temas que les dan pena. Soy el mismo papá dentro y fuera del Twitter. Mis hijos siguen algunas cuentas que no me gustan. Pero creo en la libertad de expresión y pienso que mi misión ha sido que ellos desarrollen criterio para discriminar lo bueno de lo malo.
¿Cuál es el tema sobre el que no puedes dejar de opinar?
Sobre el tema del ejemplo. La responsabilidad que tenemos sobre la influencia que ejercemos. Cuando veo que esa influencia está mal utilizada, tengo que tuitear sobre ello.
¿Has tenido tuitdramas?
Jaja. No quiero hacer drama de un drama. Una vez di un unfollow y la persona me preguntó que por qué lo había hecho.
¿Te has robado algún tuit? ¿Te lo han robado a ti?
Si me he “robado” alguno, ha sido sin intención. Trato de citar a mis fuentes. En el caso de mis tuits, siento que cuando la información sale, cualquiera puede hacer uso de ella. No me molesta que cualquiera quiera utilizar mis ideas como suyas. Más bien me parece halagador.
¿Te has arrepentido de algún tuit?
Creo que sí. Pero trato de arrepentirme antes de pulsar “Tweet”.
¿Cuál es el perfil clásico de tus followers?
Gente que no se ofende fácilmente. Necesitan tener un grado y una clase de sentido del humor. Hay gente que tiene un entendimiento muy literal de lo que uno escribe y hay que explicarles los tweets. A veces escribo el tweet y al final agrego  “Es un chiste”, o agrego “Jo-jó”.
¿Te han regañado por tuitear desmedidamente?
Mi mamá me regaña constantemente por estar tuiteando. Las mamás son así.

Freddie E. Tobar U. (@Skrying)
Bio: Tuitero profesional -  Rapeador- #TauroTuPapá – Todos juntos – Cambiando el mundo un tuit a la vez – Comediante frustrado.

Este papá tuitero tiene el trabajo de los sueños de cualquiera: le pagan por tuitear. Maneja cuentas de Twitter y no pocos le han dicho cuánto lo envidian. Le encanta tirar tuits provocativos sobre los temas que le interesan y sentarse a ver qué pasa. Es esposo de Maritza y papá de Daniela (5).

¿Por qué @Skrying?
Desde que era adolescente me gusta la banda Mudvayne. Mi canción favorita de ellos se llamaba así. Nunca supe qué significaba. Hoy sé que es el verbo que se usa para designar la adivinación por medio de cosas como vidrios, espejos, agua. Mi generación se acostumbró a usar un mismo Nick para todo. Yo fui fiel a mi username desde los tiempos de Mirc, ICQ, etc.

¿Te preocupas por la influencia que puedas ejercer sobre tus seguidores?
No me preocupo, pues mis followers conocen mi estilo. Yo soy básicamente relajo. Mi cuenta de Twitter personal es para relax. Cero autoayuda ni cosas inspiradoras. Pero a veces hay que ponerse serio. Siempre opinaré sobre fútbol.

¿Qué crees que venga después de Twitter?
Está difícil. No hay nada más sencillo que Twitter. ¿Qué más?  No se me ocurre nada.  Siempre habrá algo diferente. Mi primera computadora del 98 comparada con la que tengo hoy es una porquería. Ya veremos.
¿Te consideras un Tuitstar?
No. Eso no existe aquí en Panamá.  Existen los famosos con cuentas y gente que tuitea.
¿Has bloqueado a alguien? ¿Te han bloqueado a ti?
Yo no bloqueo a personas. Simplemente ignoro. Bloqueo las cuentas genéricas de spam. El presidente me bloqueó en algún momento, pero ya me desbloqueó. Déjame revisar… Sí, en efecto ya me desbloqueó. @Traficologo me tiene bloqueado, pero no sé por qué.
¿Quién es realmente Skrying?
Los de mi generación crecimos siendo nosotros mismos. Yo soy yo en todos los aspectos de mi vida y con  el Internet. No hay diferencias. Soy el mismo siempre.
¿Cuál es tu tuit más pegado?
“¿Qué es el fútbol? Esas ganas de llorar que tenemos todos ahorita.” Fue para el juego semifinal de la Copa de Oro 2011 que perdimos 1 a 0 contra Estados Unidos.
Tema que no tocarías en Twitter
No me da pena comentar de gobierno, ni de gente, ni de política, ni de oposición.  Pero debo afrontar las consecuencias de hacerlo. Hay una línea delgada entre tuitear tus cosas personales y tuitear lo que quieras. No recomiendo tuitear cosas íntimas.
¿Qué usas para tuitear?
Uso tweetdeck en mi laptop. Hootsuit y Bufferatt para trabajar mis cuentas. No soy tan geek. Uso una laptop Toshiba. Un Galaxy Note 2 y allí uso Plume para mi cuenta personal. Si manejas las varias cuentas, no las metas en la misma aplicación. Es el mejor consejo tuitero que puedo dar.
¿Qué cuenta política te habría gustado salvar?
La cuenta del presidente. No tengo duda. El problema con esa cuenta es no saber cómo decir las cosas que quiere decir. Todo lo que él ha dicho podría haberse dicho de otra manera. Creo que ya es un poco tarde para salvarla pues le queda poco tiempo en la presidencia. Hay que aprovechar cuentas presidenciales, que pueden servir para muchísimo más que para lo que él la usa.
“Trágame tierra de la vida” tuitera panameña.
Todo lo que tenga que ver con el presidente. Pacquiao #RespetaHP. Faltas ortográficas.
¿Cuándo tuiteas?
En mi cuenta personal me gusta tuitear durante los eventos políticos, las alfombras rojas, oscares, partidos fútbol. Depende de lo que esté sucediendo, es muy divertido porque hay mucha gente en el país o todo el mundo hablando del mismo tema. Eso es lo bonito del Twitter.
¿Te han regañado por exceso de tuiteadera?
En mi familia tenemos la regla no escrita de no usar los teléfonos en las comidas o reuniones. La gente que no me conoce cree que me la paso chateando, pues no saben que es mi trabajo. Entre amigos ponemos el celular en la mesa y el primero que lo agarra paga la siguiente ronda.
¿Te gustaría que tu hija Daniela te siguiera?
 En realidad ya es una experta en tecnología. Solo tiene que aprender a leer y a escribir bien. No veo nada de malo, pero no me explico qué haría una niña tan pequeña con una cuenta de Twitter. Hasta cuando yo considere, controlaré totalmente sus cuentas, por su seguridad. Luego podrá tener su privacidad. Daniela me va a poder seguir en Twitter. Cuando llegue el día veremos.
¿De qué tuit te has arrepentido?
De ninguno. Borro tuits cuando tienen un error muy grave o algo que no se entienda. No soy freak de la gramática y la ortografía.
Tres cuentas indispensables
@AnelGrimaldo: Porque tira tuits con mucha sabiduría. Inspiran en muchas situaciones de la vida.
@totobernal: Son tuits relajados. Se sale de la rutina y te mata de la risa. Son tuits para gente con criterio.
@Tecnomenia: Son pelaos panameños que generan información importante sobre tecnología.
¿Tienes gavilla generada por Twitter?
Por Twitter he contactado gente del pasado. Ha sido una herramienta para conocer nuevas personas. El que piensa que mis amigos son por Twitter y que soy un forever alone no sabe de lo que habla. Antes la gente se conocía en las discotecas, en la escuela, ahora existe el Twitter.
¿A quién te da pereza seguir?
Cuentas políticas, y ahora que vienen las elecciones menos.

Hasta aquí

Publicado en el Suplemento Ellas, de La Prensa, el 18 de octubre de 2013

texto: Klenya Morales de Bárcenas
Mujeres que decidieron terminar sus matrimonios. “Lo único más inimaginable que irme, era quedarme; lo único más imposible que quedarme, era irme”. Elizabeth Gilbert en ‘Comer, Rezar, Amar’.
Nadie se casa para divorciarse. Todo el que se casa, generalmente, espera que sea para siempre. Que realmente sea solo la muerte quien lo separe de su pareja. Pero las fuerzas sobrenaturales que mantienen a un matrimonio unido en las buenas y las malas son un misterio. Como dice la canción “Tú no decides el futuro cuando se trata de dos”.

Nadie puede juzgar los motivos que puede tener una mujer para tomar la decisión dolorosa de poner fin al cuento de hadas. Los demás opinan sobre la noticia de un divorcio, pero solamente los protagonistas conocen las situaciones insostenibles que los llevaron hasta allí.

Ante la pregunta de ¿cómo sabes que ya ha sido suficiente?, algunos profesionales en el tema de relaciones de pareja suelen tener respuestas muy grises. Mientras para otros la situación es blanco o negro. Los sacerdotes, psicólogos y terapeutas pueden llegar a aconsejar una separación en caso de que la integridad y la vida de la mujer o los hijos corra peligro, por los ya conocidos casos de violencia física, de los cuales hay tristes estadísticas en nuestra sociedad. Pero hay situaciones dolorosas que no entran en esta categoría, como cuentan mujeres (cuyos nombres han sido cambiados para no revelar su identidad) que aceptan mirar hacia atrás y compartir su experiencia.

El abordaje fue sencillo: ¿En qué momento tuviste esa certeza absoluta de que no había vuelta atrás y de que el divorcio era la única salida?

Sus historias no tienen que ver directamente con maltrato, violencia, infidelidad o engaño. Estas mujeres sufrieron las consecuencias de diversas decisiones que tomaron en sus vidas, y siguieron adelante luego del divorcio.


El matrimonio es mucho más que una fiesta. “Yo no me veía en un espejo envejeciendo con esa persona. Tarde descubrí que no teníamos los mismos planes de vida y que la ilusión del noviazgo obviamente se había quedado atrás en la lavandería con el traje de novias, después de la fiesta de la boda”, cuenta Valeria Andrea, de 37 años.

“Muchas veces lo pensé, sola, en mi apartamento de recién casada, sintiéndome miserable de estar con una persona que para nada me daba la seguridad que yo pensaba que debía recibir de un esposo. De mi esposo. Pero no encontraba la excusa perfecta para poder tomar la decisión final. Aproveché un ‘desliz’ de varón, una infidelidad, que en realidad no me dolió ni mucho, para poder tomar con todas las fuerzas de mi alma la decisión de ‘volar hacia mi libertad’. Y así fue… lo más divino del mundo, sentirse como libre de un castigo tomado por decisión propia. ¡Qué horror!”.

“Soy culpable por haber actuado con irresponsabilidad al momento de decir ‘Sí, acepto’, frente a Dios, al altar, a mis amigos, a mis familiares, y no hay excusa que valga, pero digamos que fue un espejismo de glamour, ilusión y diversión que cualquier chica de 22 años puede tener”.

Relaciones derrumbadas. “Cuando se ha dado todo y tu pareja no lo valora, cuando tu pareja se torna agresiva y te falta el respeto a diario, prácticamente no te respeta en lo absoluto. Cuando tus hijos dicen ‘mamá, no más’, ya que uno tiende a postergar la decisión de un divorcio por los hijos. También por ellos uno saca el valor”, recuerda con tristeza Coralia, de 40 años.

Para Fátima, de 38 años, la señal de alerta vino de la persona menos esperada. “Cuando tu propia suegra te dice: ‘La última venda de los ojos te la quito yo, eres mucho para mi hijo y no te valoró como mujer”, cuenta.


La conexión acaba. “Te das cuenta cuando descubres que sientes indiferencia, cuando sientes el deseo de estar sin él, te das cuenta cuando no hay temas de conversación, camaradería, cuando se acaba la complicidad, cuando no hay admiración, cuando no hay respeto, cuando no sientes empatía. Y lo más importante, o al menos lo fue para mí, cuando se acaba el morbo, el apetito.

Cuando esa chispa se va, ¡qué problema mi hermana! Cuando ya no sientes ni deseo de hacer el amor y ni el deseo sexual. Hoy lo respeto y lo quiero por ser el papá de mi hija, pero después de allí, nada más”, sustenta Carmen, de 45 años, sobre la crisis de intimidad que vivió antes de tomar la decisión de separarse.

Se abren otras puertas. Leticia tiene 52 años y aún cree en el matrimonio. De hecho, está felizmente casada por tercera vez. “Ya dimos oportunidades, dialogamos, pasamos por sacerdotes, psicólogos, psiquiatras, consejeros, etc. Cuando este punto llega estamos sumamente ansiosas y deseosas de sentir paz en nuestro corazón, en nuestro interior, en nuestra mente, en nuestro hogar”.

“Ya sentimos que lo dimos e hicimos todo, y no resultó. Todas sabemos que en un divorcio hay responsabilidad de ambas partes. El tiempo se encarga de todo y de demostrarte cuándo llega la gotita que te derrama el vaso”.

“He sufrido dos divorcios y me supe levantar y seguir adelante con una actitud mental siempre positiva, y a pesar de haber sufrido tanto, te puedo decir que los superé y ahora estoy felizmente casada”.


Hundida en la mentira. “Me casé de 23 años. El matrimonio duró 8 años. Tuvimos un hijo precioso. Un día sus papás me llamaron para decirme que después de 8 meses de decir que tenía un trabajo, realmente no estaba trabajando. Dije ‘no puedo más”, cuenta Denisse, de 38 años. “Se me fue la mano en amitriptilina; no me podía levantar de la cama. Él se fue. No pude más con sus mentiras. No supe leer las claves durante el noviazgo. Nunca debí casarme. Estuve en tratamiento psiquiátrico con fobias que no me dejaban dormir. Le temía a las tormentas, a la lluvia. Nos endeudamos, pues él se gastaba dinero que no teníamos. Le debíamos a todos los vecinos. Todos los días me llamaban a mi trabajo para cobrarme los lujos que él se daba. Viajes. Relojes. Ropa.

Empeñó todas mis prendas. Hasta los anillos de matrimonio. Afortunadamente, nunca nos casamos por la Iglesia. Después del divorcio me demoré 4 años en deshacerme de las deudas que me dejó. Mi crédito sigue arruinado pues las referencias subsisten por mucho tiempo. No puedo comprar una casa. No podía abrir cuentas bancarias. No miré atrás. No lloré más”.

Cualquier divorcio es un fracaso y el final más triste para un proyecto de amor. Lo realmente importante es tener la paz de que fue el último recurso luego de que se agotaron, con valentía, todas las opciones.

miércoles, 21 de agosto de 2013

Perdidos en busca de una causa

Hoy todo está de moda. Sólo hay que escoger una idea y saldrán sus defensores y detractores de todos lados. La política. Marx. El yoga. Los hipsters. La cura del cáncer. Los derechos de los animales. El detox. La universalidad sexual. La comida orgánica. La dieta paleo. La inclusión. La libre información. La música clásica. El reggaetón. El ateísmo. Los veganos. El derecho al aborto. Los pro-vida. Los que le van a Brasil –en fútbol—, los que le van a Argentina. Los que se quieren ir a huelga. Los que quieren que todo cambie. Los que están contentos con su actual zonificación. Los que quieren que no cierren el colegio de sus hijos. Los que empacan y se van a otra ciudad. Todo el mundo quiere ser libre para decirle al mundo que es libre y que todos deberían ser tan libres como ellos.
Al “crecer” me di cuenta de que a los adultos también les gustan los superhéroes, las cómicas y las películas de Disney. Que siguen haciendo ejercicio. Que les gusta jugar. Que les encanta ganar y burlarse de los perdedores. Que siguen teniendo miedo a lo que no conocen. Que los monstruos se siguen ocultando debajo de la cama. Que siguen creyendo en la fuente de la eterna juventud. Que siguen buscando la piedra filosofal.
Y es que ser humano no es fácil. No tomamos un no por respuesta. Estamos en todas partes. Desde los polos hasta el ecuador. Sin importar desiertos o montañas nevadas. En el Internet. En la televisión. Caminamos por las aceras. Respiramos. Se supone que hasta llegamos a la Luna. (El que me conoce sabe de mi escepticismo). Hemos tratado de interesarnos por toda la diversidad de cosas existentes en el Universo. De allí que sigamos evolucionando y conquistando fronteras. Desde que somos concebidos comienza nuestra lucha por abrirnos camino en este mundo. Por ser alguien. Por dejar una huella. Por hacer una diferencia. Nuestra naturaleza es de soldados. De luchadores. Abrimos nuestros ojos y tomamos decisiones. La decisión de levantarnos. De bañarnos. De hacer el desayuno. Y así, vamos por la vida tratando de tomar los caminos adecuados. Pero una de nuestras características es que somos seres vivos gregarios. Creados con el chip de pertenecer a una comunidad. No era bueno que estuviéramos solos. (Parafraseando a Dios).
Cuando salimos de nuestra individualidad y nos damos cuenta de que podemos afectar a terceros, nos unimos o congregamos entre nuestros pares, en específico, aquellas personas afines a nuestros pensamientos. Y por alguna razón, deseamos que todos vean al mundo desde nuestro punto de vista.
La humanidad ha cambiado. Ya las mujeres no viven en la total opresión. La esclavitud es globalmente condenada. Los totalitarismos han sido reemplazados por otras formas de control de masas.  Pero la gente sigue necesitando congregarse para asumir una bandera y aspirar a cosas que vayan más allá de nosotros mismos. La gente necesita creer y defender ideas con pasión. Y así seguimos gurús con sus respectivas panaceas. De estos sentimientos está escrita la historia del Hombre.
Yo veo un mundo en el que todos queremos nuestro espacio, algunos con más activismo que otros. Veo seres perdidos en busca de una causa. De una razón que los impulse a seguir. Desesperados por tener un código de conducta, que en cuanto choca con sus ideales es descartada o modificada para que se adapte a los límites de nuestra propia concepción de libertad, que obviamente, por el simple hecho de ser nuestra, es mejor. Buscamos un héroe,  ¿pero cuántos nos preocupamos por ser héroes?
Esta columna termina con más preguntas que respuestas. Queremos tomar decisiones, pero vivimos en un mundo en que la línea entre el bien y el mal ha desaparecido. Todo es gris. Y son mucho más que 50 sombras. ¿Quién nos dirá qué hacer? ¿Cómo estaremos seguros de hacer lo correcto si nadie nos confirma? ¿Será que seguimos hablando tan alto que no nos damos cuenta que todos buscamos las mismas cosas?

¿Y tú, ya sabes cuál es tu causa? No te quedes sin la tuya. Quedan pocas.

viernes, 21 de junio de 2013

CARLOS ELÍAS ECHEVERRÍA BOUCHE: Dios hace todas las cosas nuevas (Entrevista)


El padre Carlos está de paso por ciudad de Panamá. Ha venido desde Perú a darles la bendición a sus padres, Carlos Echeverría y Mariela Bouche de Echeverría, por sus 40 años de aniversario. Con menos de dos semanas para estar en su casa, me ha tocado colarme en su última tarde antes de partir de vuelta El Callao, Lima. Llego unos 5 minutos antes de lo pactado. Desde la sala se ve una hermosa estampa de la ciudad. Me recibe con un vaso de agua fría y mientras espero que esté listo, escucho la moledora de café desde la cocina, que precede a una amena charla, pues como ya me ha dicho “Soy cafetero”.

P4: Un recuerdo de infancia en Chiriquí.

CE: “Puerto Armuelles” asegura con fuerza, sin dejarme terminar de hacer la pregunta. “Mi Puerto, querido. Lo recuerdo con tanto cariño. Su vegetación. Andar en bicicleta. Vivir una vida libre, sana y alegre, ir a la escuela a pie.”

P4: Tu madre es chiricana. Eres chiricano por derecho de sangre. ¿Tú te sientes chiricano?
CE: Muchas veces sí. He deseado irme a vivir a Chiriquí, especialmente a David, pues fue el lugar donde mis abuelos han vivido, donde pasaba mis vacaciones (un mes al año). La tierra acogedora de mis recuerdos. Allí aún se puede sentir la naturaleza y convivir con ella. Tardes de paseo en el parque de Cervantes, la brisa, el sonido de las hojas chocándose. Comer un raspao. Ir a misa el domingo a la Sagrada Familia. Mi abuelo me pagaba una limpiada de zapatos en el  parque.  Recuerdo los paseos a Pedregal, paupérrimo puerto, pero olía a mar, a estero, junto con el aceite y gasolina de los barcos y barcazas que atracaban. El paseo al aeropuerto era de ley. El pan de la Castellana. Los paseos a Concepción. Los rollos enmielados. Los duros. Iba mucho a ver la montaña en Volcán y Boquete. Ver los ríos, las rocas volcánicas enormes. El deseo de volver a David a la casa de mis abuelos, en compañía de mis primos. Esto ha sucedido todos los años hasta el año pasado. Programaba mis viajes para aprovechar la feria.

P4: ¿Tuviste alguna novia?
CE: Sí. En mi vida he tenido dos novias y he pretendido a algunas más. Mi primera enamorada fue chiricana, y el escenario fue precisamente la Feria de David. Tenía alrededor de 17 años. Por asuntos de trabajo de mi papá nos trasladamos a Canadá y allá tuve un noviazgo breve. Luego estuve en Guatemala estudiando arqueología y allá tuve otra novia. Parecía algo serio, pero por distintas razones, no “cuajó”. El padre Carlos mira hacia la ciudad con un dejo de melancolía.

P4: ¿Sentiste el llamado a la vocación sacerdotal desde pequeño?
CE: Creo que se fraguó en mí desde temprana edad. Fue como una constante en mi vida. A los 15 años en un Encuentro de Jóvenes en 1989 en el gimnasio del Colegio María Inmaculada de la Justo Arosemena. Me quise meter de una vez al seminario, pero se me pidió que esperara. El segundo momento fue en la peregrinación a Denver, en la cual me resistí, pero sentí fuertemente que Dios me llamaba. Con lágrimas en mis ojos y con mucho sentimiento de haberme resistido pero con mucha alegría por haberle dicho que sí. Luego se me invitó a una convivencia y me volví a resistir. En 1995 en la Jornada Mundial de la Juventud en Loreto, Italia, en un diálogo muy íntimo con Dios le dije “Sí, pero no me hagas esperar. Si me haces esperar, seguiré tus caminos, seguiré siendo fiel, pero al sacerdocio ya no aspiraré”
Fue un forcejeo muy grande. Pero Dios venció con mucho amor y ternura. Fui enviado a El Salvador y al mes quería regresar a mi vida de estudiante. Dios fue paciente. Muy paciente, y mis formadores también. Así pasaron los años, unos mejores, unos peores, unos fáciles, otros más difíciles. Al final canto con el profeta “me has seducido Señor y me dejé seducir”. Dios me enamoró. Veo el infinito amor de Dios ante mis pecados. Mi misión como sacerdote adquiere sentido. Somos los bien llamados hombres de la misericordia. Yo no puedo dar misericordia si no la vivo.

P4: ¿Tus padres siempre te apoyaron, o en algún momento se opusieron?
CE: Jamás. Nunca hubo ninguno de los dos extremos. Como tampoco lo hubo cuando cursé mis carreras universitarias civiles. Estudié Historia, Arqueología. Y allí donde los demás trataban de convencerme de algo diferente, ellos siempre me apoyaron. En este camino hacia el sacerdocio lo más grande que me inculcaron mis padres fue comportarme como hombre responsable. Luego del primer año del seminario, yo no quería regresar. Mi padre me dijo que su interés no era que fuera sacerdote o me casara, sino que fuera un hombre coherente. “Si entraste responsablemente, sal responsablemente. Tienes que ir allá y dar la cara”. La realidad es que, hoy estoy ordenado.

P4: Después de que diste el “sí” ¿has dudado de la voluntad de Dios en tu vida?
CE: El sí definitivo lo di 3 o 4 meses antes de ser ordenado. Después de eso no he dudado de la voluntad de Dios.

P4: ¿Te has sentido perseguido por tu fe? ¿Cuál ha sido el momento más difícil de tu carrera?
CE: Perseguido, no. Quizás he vivido muy protegido por Dios mismo. Siempre dentro del recinto de la Iglesia. Muy querido por la gente. Sí he tenido momentos muy difíciles en mi vida sacerdotal. Aunque hoy lo agradezco, recuerdo hoy el segundo año de la Licenciatura en Derecho Canónico, en Roma, y el primer año de estudio en Doctorado en Derecho Canónico. Fueron tiempo muy duros. Mucho sufrimiento, problemas. En ese sentido no me siento ni inferior ni superior a nadie. Todo el mundo sufre. Pero el que tiene a Cristo sufre de manera diferente de aquel que lo tiene. Cuando tienes a Cristo todo cobra sentido. Sabemos que ese sufrimiento es solo temporal. La vida no es luchar para quitarte el sufrimiento, sino para vivir con los sufrimientos. Vivir para los ídolos, pecar es gastar energías en arriesgar nuestra salvación. Vivir en función del Cielo es lo único en lo que vale la pena esforzarse.

P4: ¿Cómo es la economía personal de un sacerdote? ¿Tiene tarjetas de crédito, chequera, efectivo, ahorros?
CE: El sacerdote hace promesa de pobreza. La pobreza es tener de lo bueno uno o dos, no veinte. Vivir pobre no es vivir indignamente. Tengo un estipendio fijo para solventar gastos muy personales. Objetos de uso personal y algún gusto esporádico. Mi conciencia me dicta que debo dar algo de esto a los pobres.  En el mundo se pagan salarios, pero todos somos conscientes de que lo que se nos paga no corresponde al esfuerzo y el dinero no cubre todo el sacrificio laboral que uno hace. Si en el mundo se paga mal el trabajo, en la Iglesia es mucho más impagable el trabajo. Mi trabajo va más allá del horario de oficina. El único que realmente me paga, es Dios. Dios suscita personas que me quieran y que tengan atenciones conmigo. Dios suple las necesidades. Ha habido de todo. No hay regla que prohíba el uso de los servicios bancarios al sacerdote. Los tiempos te exigen la utilización de estos medios. Pero el sacerdote tiene que saber utilizar estas herramientas. Nuestra misión no es generar dinero.

P4: ¿Cuántos tipos de sacerdocio hay? ¿Tienen “profesiones” diferentes dentro de la carrera del sacerdocio?
CE: El sacerdocio no es una carrera. Hay un solo sacerdocio: el de Cristo Sumo y Eterno Sacerdote. Partiendo de este pensamiento, el Concilio Vaticano II ha desarrollado una nueva línea, que quienes reciben el ministerio del orden, no se les llame sacerdotes sino presbíteros (del griego anciano) pues participamos de la sabiduría del ministerio de Cristo.
La Iglesia le da misiones al ministro ordenado. Hay misiones de pastoral en la parroquia que es a lo que estamos acostumbrados, pero también hay cancilleres, vicarios episcopales de educación, entre otros. Hay mucho trabajo de oficina. De allí que no todos celebren la misma cantidad de misas y realicen la misma cantidad de confesiones.

P4: A qué te dedicas exactamente?
CE: Actualmente soy vicerrector de la Facultad de Teología Redemptoris Mater del Callao. Mi función fundamental es suplir al Rector. Ayudar en las funciones de gobierno. Además soy docente. Casualmente inicio un curso sobre los discursos de Juan Pablo II y Benedicto XVI a la Rota Romana, tribunal de la Iglesia que juzga en segundo grado. Ayudo al Obispo en el gobierno de la Diócesis del Callao, y me ha nombrado Vicecanciller de la Curia Diocesana. El Canciller cuida el archivo del obispado y es el notario de la Curia. Dentro de la Iglesia, mi título de Licenciado y Doctor en Derecho Canónico, por la Pontificia Universidad de la Santa Cruz (Roma) me permite ser “abogado” (juez, juez instructor, notario, abogado, promotor de justicia, defensor del vínculo entre otras funciones).

P4: ¿Qué es lo más fácil de tu profesión? ¿Lo más difícil?
Lo más difícil es ser constante en la oración. Y estoy convencido  que la fuente de la alegría del presbítero es la oración. Es donde peleo mi mayor combate todos los días. Lo más fácil es estar con la gente, lo cual es muy positivo, siempre que la oración íntima con Dios esté en el fondo. Si no, estamos perdidos. Sólo con la oración tendré éxito, el cual se mide en la historia total, no en un momento congelado de la vida del hombre.
P4: Si pudieras invitar a una cena a cualquier persona, del presente o del pasado de la historia universal, ¿quiénes serían y qué les servirías para la ocasión?
CE: A mi maestra de italiano, a la maestra de español de sexto grado. A mi catequista canadiense, Isidoro. A Ricardo, Javier y Jesús, sacerdotes amigos que han estado conmigo en las buenas y en las malas. Serviría un excelente vino, que me encanta. Mi ron favorito, Zacapa. Mi principio es que lo que es bueno para mí es bueno para los demás. Así que serviría una entrada de fiambres y quesos, un buen filete de carne según el gusto de cada uno, un buen puré de papa majado a mano como lo hace mi mamá. Una ensalada fresca, lechuga, berro, espinaca, apio y zanahoria. Aderezo a base de vinagre, aceite de oliva, limón sal y un poco de pimienta. Yo cocinaría. De postre tres leches de chirimoya. Cerraría con café, me tomo hasta 4 diarios. Dulce de marañón, papaya, pesá de nance.

P4: ¿Practicas deportes?
CE: Sólo camino. Por salud física y mental.

P4: ¿Qué haces en tus ratos libres?
CE: Me gusta mucho leer. Novelas profanas, me encanta Ken Follet, vidas de los santos, Jesús Sánchez Adalid, César Vidal. Amar, vivir y aprender de Leo Buscaglia.  

P4: ¿Te gusta la música, que clase?
CE: Salsa sobre todo. Música latina en general, ante todo. Escucho soul, rock de los ochenta. Música clásica. Cuando voy en el carro, cuando trabajo, siempre tengo música encendida.

P4: ¿Qué libros hay en tu mesa de noche?
CE: La imitación de Cristo de Tomás de Kempis, Los estigmas de la fe del padre Pío, Caminos de San José María Escrivá de Balaguer. La Biblia es mi libro de trabajo. Con ella preparo la misa, medito, hago oración.

P4: ¿Qué te parece el nuevo papa?
CE: Me parece un hombre sumamente cercano al pueblo. Está ofreciendo de algún modo u otro un camino de la Iglesia-Institución al pueblo. Con sus gestos y personalidad parece querer acercar la institución al hombre. Me sorprende que hayan elegido a un Papa latino. Conozco mi idiosincrasia de latino, he vivido en Latinoamérica. Nuestra particularidad es el desorden, la inconstancia, cosas que considero debilidades. Pero tenemos capacidad de adaptarnos, crecer, somos amables, alegres, tenemos sabor. Quizás no le hemos sabido sacar partido a estas cosas. Nuestro nivel de autoestima es bajo. Mediante esta elección, Dios me puede estar enseñando otra cosa. Quizás con este Papa, la percepción sobre el latino cambie. Es un gran reto. Oremos por él. Que el Señor le conceda sabiduría, discernimiento y luz.


P4: Tu cita bíblica de batalla:

CE: Apocalipsis 21, 5 “Todo lo hago nuevo.” Me llena de esperanza, cuando me veo a mí mismo y cuando pienso en cambiar cualquier cosa que hice. O cuando soy consciente de realidades sociales donde las personas sufrimos. En Cristo todo es nuevo. Siempre hay la esperanza de que este status  cambiará. Mi esperanza es cambiar yo mismo, antes de cambiar la situación social. Critico el desorden político y económico en mi país, pero me he dado cuenta que si en mí interiormente no hay orden, no puedo exigir orden afuera. Dios me ofrece la oportunidad de ser distinto cada día. Cada día mejor.

miércoles, 12 de junio de 2013

Sobre el dolor...

Nadie quiere sufrir. Al menos nadie normal quiere sufrir. Nadie normal que yo conozca quiere sufrir. Esa es la gran tendencia de un mundo en el que todo sucede al mismo tiempo.
Si algo me ha tocado aprender en esta vida es que nada de lo que hagamos, nos garantiza inmunidad al sufrimiento. No hay salidas, ni escapatorias. El sufrimiento es el “chance casado” de la vida. Es el precio que se paga. Pero hay gente que avanza tratando de “torear” cualquier tipo de dolor. Gente que piensa en cero drama. Que salen huyendo de las malas vibras y dejan de jugarse la vida por estar a salvo. Lamento decepcionarlos: Es por gusto.
Enfermedades, desamor, olvido, complejos, falta de control (para aquellos que quieren tenerlo todo en orden todo el tiempo), vejez, engaños, falta de dinero, muerte, drogas, desastres naturales, injusticia pónganle el nombre que quieran, el sufrimiento nos sorprende en cada esquina de la vida esperando agazapado para destruir nuestra proyección perfecta, nuestros castillos en el aire y nuestra fijación por vivir al máximo.  Ante toda una manga de sufrimientos, hemos inventado un mercado anti-tristeza: el divorcio, el botox, la cirugía plástica, el control de la natalidad, el culto al dinero, el hacer lo que sea por dinero, las tarjetas de crédito, los gadgets, la vida virtual, el carro último modelo que no puedes pagar, el exceso de cosas que te distraigan hasta que realmente no sientas o no te importe nada. Hasta que te vuelvas insensible y bloquees el dolor. Hasta entumecer el alma. Hasta vivir en automático y que “nada te robe la calma”.
Y esto lamentablemente sólo tiene un nombre: egoísmo, un estilo de vida que al final, te dejará solo…y sufriendo.
Y no me lo tomen a mal, no  escribo esta columna para terceros. La escribo para mí misma. Para cuando dan ganas de salir huyendo. Para cuando creo que no me merezco padecer dolor porque he sido buena gente. Para esos momentos en los que se me salen un par de lágrimas. Para no olvidar que si no fuera por el sufrimiento, no estaría en posición de disfrutar las pequeñas bendiciones del día. Como dice la canción de Goo Goo Dolls  “Así que sangras, para saber que estás vivo”.
Más vale que estemos preparados. No podemos escapar por siempre. No podemos seguir huyendo. Quizás en esa huida estamos perdiendo la oportunidad de ser gente de carácter, de aprender lecciones o de redimir nuestras faltas.
Uno de mis profesores de escritura creativa me dijo una vez con lástima y luego de leer algunos de mis cuentos: “A ti te falta sufrir”. Seguro que porque mi pluma era muy desenfadada, muy alegre o muy optimista. A ti Harry Jackson, te tengo una noticia: ya fui y volví del sufrimiento, y mi pluma sigue siendo ligera, sigo queriendo hacer sonreír a la gente y sigo creyendo en los finales felices, o tristes o agridulces. Ante el desastre lo único sobre lo que realmente tendrás control es en cómo haces limonada de los limones que te han caído del cielo. Es cuestión de actitud. Es cuestión de atreverse a vivir, con todo lo que ese reto implica.
Como cualquier persona, temo al sufrimiento, al dolor y a lo incierto. Pero es allí donde la vida se esmera en sorprenderme. Y me da revancha. Y me hace quien soy.

Instrucciones para invitarme a comer


A Cortázar, a quien no entiendo. Y a todo el que ha tenido la mala experiencia de invitarme a comer

Debes saber que estoy entrenada para hacer lo que me da la gana. Soy de las que dejaba la comida en la mesa y se iba a preparar un emparedado de jamón y queso. Y nadie me castigó por eso. Así que en primera instancia la culpa es de mis padres.
Luego está el nombre de las comidas. Si me suena extraño, disonante o desagradable, lo más probable es que ni siquiera le daré al plato el beneficio de la duda. No como lengua, ni patitas, ni molleja, ni pescuezo, ni sesos, ni corazón. Nada raro allí, pues hay mucha gente que no opta por lo no convencional. Hígado, bofe frito o mondongo con chorizo y garbanzos, bien hecho, siempre serán bienvenidos.
Ni se te ocurra presentarme un pescado entero al que se le vean los ojos. Mejor córtale la cabeza.
Si el platillo es criollo y tiene sobredosis de salsa de tomate, no dudaré en alejarlo de mí. Así de simple.
Vengo de una provincia. Darme frituras de maíz de paquete es básicamente un insulto. Abstente de hacerlo.
Si me has hablado muchísimo de un determinado platillo preparado por tu tía Gertrudis, asegúrate de que esté tan estupendo como lo prometiste. De lo contrario te expones a mi burla sincera cada vez que tenga oportunidad.
En materia de comida nunca regalo un cumplido por quedar bien. No quiero que la gente desestime mi opinión cuando la comida de verdad valga la pena. No es nada personal.
Hubo una vez una vez una boda aburridísima. Pero con el mejor buffet que mi mente registra.
Y esta es la punta del iceberg. No como pollo como regla general.  Pero hay excepciones. Pollo que prepare yo, pollo rostizado, buffalo wings y pollo del Kentucky. Es ese sabor a pluma mal sacado el que puede revolverme el estómago y arruinarte la velada. Lo accesorio, sigue la suerte de lo principal. Abunda decir que la lassagne de pollo, club sándwich con pollo, los tacos de pollo, el ladopsomo con pollo, el arroz con pollo, pizza de pollo—un minuto de silencio— y otras aberraciones por el estilo, simplemente son inadmisibles para mí. Si no te interesa que pique de tu plato, pedir algo con pollo es un recurso infalible. Creo que mi asco por el pollo, solamente es superado por el asco que siento al ver a alguien separando hasta el último átomo de carne de los huesos del animal.
El arroz lo como por excepción.  De hecho en mi casa se considera un raro manjar. No me gusta cualquier jamón. Así que preguntaré con qué marca han preparado el emparedado. No estoy jugando.
A la lechuga iceberg nacional, blancuzca y sin actitud, vade retro. No brócoli. No coliflor. No chayote. Y no me importa lo que le eches encima.
El olor de la papaya me da asco. El marañón me seca la boca. El mamón no lo como porque me da miedo. El nance sólo en pesada. Es un error invertir en chirimoyas, corozos, melocotones, duraznos o tamarindo cuando se trata de mí.
Arroz, carne y frijoles, no es una opción. Carne, vaya, debe estar suave. La pasta pasada es un suicidio. Si no es Al Dente, no voy en esa.
El ketchup extranjero está fuera de mi lista.
Comer en sitios muy poblados de gente, me desespera. Léase cafeterías, foodcourts, lugares en los que caben 200 personas al mismo tiempo es una situación que me irrita y mortifica. Comer con música típica de fondo, o cualquier otra música que no sea de mi agrado, dañará el momento, a menos que la ocasión así lo exija (Ver matanzas, rodeos y cosas de esas).

Como todo el mundo, debo estar de humor a la hora de comer determinada cosa.

Billy Joel: Una cuestión de confianza

Por: @KlenyaMorales Hace exactamente 25 años conocí a alguien que me prestó sus 2 CD de éxitos de Billy Joel, entre otras muchas cosas que m...