viernes, 16 de mayo de 2014

Haberte amado

A Gabriel García Márquez, un mes después de que se fue...


Creo en mariposas amarillas que te pueden seguir donde quiera que vayas, en ojos de perro azul, en anónimos dejados frente a las casas y en abuelas desalmadas. Creo en vagones de trenes llenos de muertos. Creo en una bella mujer que fue asunta al Cielo, en ángeles viejitos de alas muy grandes que viven en gallineros. Creo que el verbo te habitó y te hizo su dios, su esclavo y su profeta en un planeta de mortales que no te merecimos, pero que te necesitamos.

Era 17 de abril de 2014. Jueves Santo. Un día antes de mi cumpleaños, hace exactamente una luna llena. Te me fuiste, Gabo. Y te he llorado como a un abuelo. Con vergüenza de mí misma por la sensiblería tan ridícula. Como si hubieras sido un hombre cualquiera, un héroe de revista del corazón y yo una groupie desconsolada. Yo caí a tus pies para siempre, me creí cada mentira, cada truco, cada pendejada. Ningún hombre se burló de mí de esa manera. Fuiste un fuera de serie frente a tu máquina de escribir. Un referente irrenunciable e innegable de todo lo que he intentado escribir desde que te conocí. En tu reino comprendí, que no hay camino más exitoso hasta el corazón de un lector, que decir lo que quieres decir, al precio que sea, no importa qué cabeza ruede. Pero es que lo que tú hacías ni se aprende ni se enseña. Es tan difícil querer escribir cualquier cosa después de leerte, García-Márquez, pues agotaste la magia de todas las voces, de todos los tiempos habidos y por haber.

Y ahora ante tu leyenda confieso haberte amado, confieso que vuelvo a ti en busca de consejo, porque eres la solución a mis páginas en blanco, porque bajo tu pluma cualquier palabra era elevada a la sofisticación, aun cuando escribiste altisonantes barrabasadas, que ofendieron a quienes son incapaces de amar su lado oscuro. Tus tiempos son perfectos. Siempre eres oportuno, lacerante y mágico. Sólo tú podías decir “Uno viene al mundo con sus polvos contados, y los que no se usan por cualquier causa, propia o ajena, voluntaria o forzosa, se pierden para siempre” y salir del capítulo lleno de aplausos. O dejar caer un “"El corazón tiene más cuartos que un hotel de putas" y hacerme citarte como si fueras el mismísimo Evangelio.

Eres un monstruo. Un mito. Una exageración que raya en lo sobrenatural. Así te he amado, viejo. Hace 30 días yo respiraba tu mismo aire y eso me hacía sentir especial. Ahora que te fuiste, tú eres la luna y sólo me queda mirarte, aullando sin esperanza por cualquier frase que se te hubiera quedado sin llegar a mí.

Lo nuestro fue especial. Lo sé porque estás aquí y por primera vez leerás algo que yo escribí. Porque ahora eres uno con todo y puedes mirar encima de mi hombro. Y te reirás y me dirás en secreto que no renuncie a mi trabajo convencional o que lo deje todo y escriba hasta desfallecer. Pero, viejo, aunque mi prosa accidentada sea mala e indigna, es verdad. Y aunque no te lo dijera, ya sabías de mi amor.

Yo no podía quedarme sin hablar de política

Por: Klenya Morales de Bárcenas

No recuerdo quién me dijo que todo hombre tiene su precio, el problema es poder pagarlo.  De todos los asuntos sobre política y elecciones que se van a tocar durante varios meses en este país, hay uno que realmente me ha removido en lo más profundo de las vísceras, causando un sentimiento que no puedo calificar como menos que asco. El dinero gastado en campaña, específicamente por el Estado, con la intención de favorecer al candidato del partido de gobierno.

Debo hacer una acotación. Yo voté por la nómina conformada por Cambio Democrático y el Partido Panameñista en 2009. Y aún sabiendo lo que sé hoy, votaría igual, aunque con el corazón empequeñecido.

Dicho esto prosigo. Como panameña se me cae la cara de vergüenza al ver la cantidad de plata que el gobierno invirtió en los últimos 6 meses en tratar de hacerme sentir orgullosa por obras que ya se habían construido. Eso no es un favor, señores. Es un deber, por el amor de Dios. Y cuando uno hace su trabajo, especialmente si es para el pueblo, se queda callado y deja que las obras hablen por sí mismas. Uno deja que la historia lo posicione en el lugar que se ganó. Esa gente que te eligió necesita cosas básicas: Salud, servicios públicos y educación. En ese orden y ante todo.

Esas cuñas de "Más en 5 años que en 50", "Más en 4 años que en 40", "Prometido, cumplido", sin más colores del espectro que los ya conocidos turquesa, blanco y rosa, se pagaron con dinero tuyo, mío, de nuestros hijos y nietos. No te engañes. No salieron del presupuesto de Cambio Democrático, ni de las empresas del presidente, ni de los patrocinadores del candidato CD. Y luego del 4 de mayo de 2014, no he visto ni una sola cuña más. Si ustedes vieran esas facturas de publicidad, no podrían dormir. Yo exijo ver ese balance. Es lo mínimo que me merezco.

El presidente que yo escogí y que debía estar trabajando por mi futuro, pues para eso le pago cuantiosos impuestos en relación a mi ingreso, utilizó su cuenta personal de Twitter para promocionar sin ningún escrúpulo a su candidato, en horas laborables y no laborables, sus encuestas favorables, las apetencias de su corazón "porque el también lo tiene". Usó la cuenta de la "majestad de la patria" para insultar y denigrar a sus oponentes. Para sacar papeles y dejar de manifiesto que jamás le interesamos realmente. Ni un ápice de respeto.

Para nada de lo que he dicho necesito pruebas. Son hechos consumados y documentados. Por los que estoy segura de que nadie pagará.

No voy a hablar de los carros, neveras, jamones, arroces, dinero en efectivo y otras hierbas aromáticas que se supone que intentaron y en muchos casos lograron comprar votos para todo tipo de posiciones, porque no los vi con mis ojos. Vi fotos, escuché denuncias. Pero nunca hubo un fiscal que se dignara de emplazar a los culpables. Para el que no lo sepa, un fiscal es un abogado de la nación, del pueblo, de la gente, no un florero, ni un vasallo servil, que de ésos ya estamos colmados. Lo que sí les puedo decir es que la "canastita" promocional del candidato de gobierno tenía audífonos, USB, una linda camiseta, una bolsa reciclable y una bocina para computadora, y de ésas repartió a cada uno de los más de 500 universitarios que escucharon sus propuestas en una universidad estatal. Me consta, porque tengo una. La mochila que MEDUCA le dio a mi hijo, que estudia en un salón con 5 niños más, justo después de la dichosa "canastita" de la Fuerza Cambio, tenía 8 crayones, 5 cuadernos y una regla de plástico. No opino, sólo informo.

Anuncio con orgullo que esta revista que edito con todo mi amor y esfuerzo, no recibió ni un centavo de propaganda política. Y no lo digo porque piense que el dinero generado por la campaña sea indigno, sino porque me alegro que Placacuatro no haya participado de esta estúpida danza de dólares. Ni a favor ni en contra de nadie.

Me alegra inmensamente que el pueblo le dijera que no a la política de la chequera, al bullying del que cree que todos tenemos precio. Había sido un gobierno de ejecución brillante en materia de infraestructura, que no necesitaba burlarse de nosotros para reelegirse. Lo que necesitaban era no subestimar a su gente. Haber mencionado un par de valores, tampoco les habría venido mal. En el silencio de la urna y la conciencia, dijimos la última palabra. Le cerramos la puerta al miedo. Fuimos fuertes y valientes.

David venció a Goliat. El lado oscuro de la Fuerza fue derrotado. La tortuga aplastó a la liebre. Una vez más, la piedra que desechó el constructor, se convirtió en la piedra angular. No nos pregunten nuestro precio. No lo pueden pagar. Y ése, es un mensaje para todo el que quiera volver a pedirnos un respeto que no se ganó.

martes, 8 de abril de 2014

Hijos introvertidos en un mundo extrovertido

Por: Klenya Morales de Bárcenas
Publicado en el Suplemento Ellas, especial Día de la Madre
Miércoles del 20 de noviembre de 2013

Vivimos en una sociedad en la cual el éxito se mide con números. Tu sueldo. La marca de tu carro. El precio de lo que cargas puesto. Tu cantidad de followers en Twitter. La cantidad de entradas a tu blog. “Lo que no se mide no se puede mejorar” es un viejo adagio ingenieril.  Por eso cuando nuestros hijos pasan horas leyendo en sus cuartos, no están metidos en redes sociales, no quieren bailar ballet, o hacer karate, o ir a cumpleaños o si no tienen muchos amiguitos, algunas madres podríamos entrar en pánico y comenzar a buscar diagnósticos psicológicos. Afinemos el microscopio, pues podríamos estar frente a un niño introvertido. Y eso, no es un insulto.

Los papás queremos lo mejor para nuestros niños y la preocupación y observación son saludables, pero si el suyo es un niño introvertido, probablemente, se está preocupando por gusto.

INTROVERTIDO, NO TÍMIDO
Es muy importante entender el concepto de introversión y en primer lugar diferenciarlo de la timidez. La timidez tiene componentes de aprehensión, nerviosidad y ansiedad. De hecho, la Real Academia de la Lengua Española, la define al tímido como: “Temeroso, medroso, encogido y corto de ánimo.”  El niño tímido es un niño que sufre y eso le puede llevar a problemas afectivos, de baja autoestima. Puede ser un niño indefenso, deprimido, irracionalmente asustado o hipersensible. "Cuando la timidez  nos impide disfrutar de la vida y hacer cosas que nos gustan, se está convirtiendo en un problema, que debe ser atendido." aclara Jonathan Fonseca, terapeuta en FUNDET-TOMATIS, que trabaja a diario con niños con condiciones especiales, como déficit de atención y autismo.

De la interesantísisma charla de la autora estadounidense Susan Cain en TED TALKS (www.ted.talks.com), muy recomendable para cualquier  padre que sospeche que su hijo es introvertido, se puede resumir que la introversión es un rasgo de la personalidad, no un defecto. No es una característica que se desarrolla de un día para otro, ni algo que se deba corregir ni superar. Es una manera de ser. Y todos queremos que nuestra manera de ser se respete.

En una sociedad que promueve una carrera desenfrenada hacia el éxito, el liderazgo, hacia la influencia sobre las masas, no podemos convertir nuestras familias, escuelas y lugares de trabajo en fábricas de seres iguales. Si todos fuéramos lo fuéramos, este sería un mundo muy aburrido.
Hay diversos grados de introversión. Tan variopintos como los colores de nuestra piel o la textura de nuestro cabello. Los introvertidos pueden o no tener habilidades sociales, como el resto de la gente, pero simplemente prefieren la soledad, el diálogo interno.

Las preferencias sociales del introvertido y el extrovertido son diferentes. El introvertido necesita espacio y tiempo a solas, los cuales disfruta y le brindan un ambiente de comodidad. Es muy positivo que así sea. Les gustan los lugares conocidos y la gente conocida. Esto no significa que no les interesen sus semejantes, sino que disfrutan tener un círculo social pequeño. Estar con otras personas drena su energía, aunque hayan pasado un buen rato, nos sigue acalarnado Cain, aiutora del libro Quiet: The Power of Introvert in a World That Canb´t Stop Talking, el cual podríamos traducir como Los tranquilos, el poder de los introvertidos en un mundo que no puede dejar de hablar.

¿LUGARES LLENOS DE GENTE? NO, GRACIAS

"Preferimos actividades que podamos realizar solos o entre muy pocas personas. Ejemplos de ello son la lectura, la escritura creativa, el arte, la música. Optamos por la soledad y el anonimato. Pero en ello encontramos felicidad. Para nosotros, el trabajo en grupo, las convivencias o los lugares llenos de gente son incómodos y molestos." nos confiesa Mathioly Guerra, quien según su madre, Justina Guerra, era tan introvertida que muchas veces temió que fuera muda.

Al introvertido no le gusta llamar la atención, aunque sea positivamente. En situaciones de muchedumbre o de muchas cosas sucediendo al mismo tiempo, probablemente se sientan aburridos, cansados y faltos de emoción. Realmente estas situaciones no les interesan, señala Carol Bainbridge, psicóloga con un doctorado con enfoque en niños superdotados en el área verbal y madre de un niño superdotado, en uno de sus artículos para el sitio de internet estadounidense giftedkids.about.com.

Según Baindbridge, la interacción social de un introvertido es distinta de la del extrovertido. Escuchan a su interlocutor, lo miran a los ojos, no lo interrumpen. Su conversación es legítima, en lugar de ser una espera perenne por su turno de hablar y ser escuchado. Probablemente no miren a la cara a la otra persona cuando sea su turno de hablar. No les gusta ser interrumpidos, cuando leen, hablan o están concentrados en algún proyecto y sólo participarán de temas que les interesen. Les encanta pensar y llegar a sus propias conclusiones. Los niños introvertidos son perfectamente conscientes de su interior y su exterior, llegan a conocerse a sí mismos, son observadores y detallistas. Tienen un excelente filtro para la información que les interesa y para la que no, pero si los etiquetamos e intentamos cambiarlos, podríamos estar acabando con su autoconfianza y autoestima.

"Entre las ventajas de ser introvertido se puede mencionar un mayor grado de introspección, capacidad de análisis. Se piensa más antes de decir algo. Ante la presión de grupo, los niños introvertidos son casi inmunes. Pueden decir que no con facilidad y bloquear las actividades que les parecen pérdida de tiempo o que no les interesan. Se regocijan con los pequeños detalles. Tienen más capacidad de asombro." elabora el terapeuta Jonathan Fonseca, sobre la personalidad de estos niños.

FUI UN NIÑO TÍMIDO
Alfred (24 años) considera que fue un niño tímido. “Me escondía tras las faldas de mi mamá. Desde los tres años me enviaban al preescolar para que superara la pena. Mamá me metió en clases folklore, piano. Intentaron que  formara parte de la coral poética, pero allí si no me dejé. Tampoco me puse disfraz de pollito una vez. Hoy me considero una persona introvertida, pero creo que sí tuve rasgos de timidez que con las actividades grupales pude superar. Me encanta leer, conducir al amanecer, caminar y estudiar. Disfruto actividades en soledad, pero no tengo problemas para relacionarme con otras personas.”

SER INTROVERTIDO ¿SÓLO TIENE VENTAJAS?
Nuestra sociedad pareciera requerir ser extrovertido como una competencia necesaria para desempeñarse, pero ¿cuáles son las desventajas de serlo?

Jonathan Fonseca nos contesta: "Toman decisiones rápidas. Pueden equivocarse fácilmente. No se miden bien las consecuencias de los actos. Tienen que sucederles cosas fuertes para que reflexionen sobre las decisiones que tomaron. No toleran el silencio. No disfrutan estar consigo mismos, en meditación. Prefieren estar acompañados. No les gusta ir al cine, ni a los restaurantes solos. Se sienten incómodos. Quieren que los acompañen a ir al baño y ese tipo de conductas. Necesitan atención constante de terceros. Pueden ser impulsivos. Estas no son reglas inflexibles, pero sirven de parámetro."

Es sumamente importante que cambiemos el paradigma de que ser introvertido es un defecto. El niño introvertido no necesita ser ayudado, necesita ser comprendido. La introversión es una cualidad que nuestro intenso medio trata de disminuir, entre otros muchos valores que caen en desuso. Igual de importante para un padre que sospecha que su niño es introvertido, es diferenciar la introversión de la timidez, de la depresión, el autismo o de un problema serio del cual el niño no quiere hablar. Así que ante las dudas, no lo piense dos veces y consulte varias opiniones expertas, principalmente si la personalidad del niño cambia abruptamente.

Pero en caso de que le diagnostiquen “introversión”, colóquese en un lugar mental adecuado para apreciar las riquezas que ese tipo de personalidad traerá a la vida de su niño y enséñelo a amarse y a poner sus talentos a trabajar por su propio bien y el bien de quienes le rodean.

martes, 25 de febrero de 2014

El último punto

Ciudad de Panamá, 20 de enero de 2014. 12:45 P.M. Mientras usted almorzaba con su familia o se quejaba del alto costo de la vida, de que la oferta electoral da pereza o de que es una desgracia tener que pagar Seguro Social, los cirujanos cardiovasculares del Hospital de Especialidades Pediátricas, le cosían el último punto al corazón de mi hijo, y de la mano de Dios, nos regalaban una nueva oportunidad de ver la sonrisa de mi guerrero.

Les comparto esta historia, muy resumida, porque si bien conozco la desilusión de mi pueblo ante las promesas incumplidas de todos los que se sirven del poder y de los sueños de la gente, también deploro la incapacidad de la Humanidad de reconocer que aún hay gente que hace su trabajo con amor. Gente que aún cree en la vocación y que pone su talento al servicio de los demás.

Cuando hace algunos años escribí “Carta de una madre agradecida” no sabía que sólo había visto la punta del iceberg. Con el tiempo me di cuenta de que mi hijo había nacido para propósitos mucho más elevados de los que yo había soñado. Nació para salvar mi vida, tocar el corazón de todos los que nos quieren y manifestar la gloria de Dios, que en su plan perfecto permite cosas que parecen terribles para que la gente aprenda a amar de verdad y no como en las películas románticas.

Bajo el criterio cauteloso y audaz al mismo tiempo del Dr. Miguel De La Rosa, esperamos pacientemente por 5 años y medio, hasta que llegó el momento preciso de realizar la cirugía de corazón abierto que corregiría los defectos cardíacos con los que mi niño nació. “Olvídate de Boston. Olvídate de Bogotá”, me dijo con humildad, pero con seguridad demoledora. “Ese corazón lo operamos aquí”. Será odioso comenzar una lista del equipo que se organizó para la operación porque alguien se quedará por fuera. El Dr. Manuel Ochoa, cirujano cardiovascular al mando de la operación junto a la Dra. Thais Coronado, anestesióloga, se llevaron a mi "Cutín" en brazos hacia el quirófano, dejándome con mi rosario en mano y una sobrenatural certeza de que todo iba a salir bien. El Dr. Ricardo Aguirre también se unió al equipo de cirugía y obvio, mi querido Dr. De La Rosa practicó los últimos estudios previos al bisturí. Sé que adentro habían enfermeras, instrumentistas, ayudantes que conocen a mi pequeño desde el día que entró al hospital en ambulancia por primera vez, residentes de anestesia, auxiliares. A todos ellos mis bendiciones.

Les estoy hablando de cirugía de corazón abierto. Ni más ni menos. De esas en las que detienen el corazón del paciente, hacen circular la sangre de todo el cuerpo por una bomba, mientras reparan un corazón partido, luego lo vuelven a conectar, lo reaniman y cierran. Suena sencillo ¿no?

Contrario a lo que podrían pensar, el tiempo se pasó volando. Entre los amigos y familiares que sostuvieron mis manos y las de mi esposo durante aquellas horas, los padrenuestros y avemarías y posts de Facebook, Twitter y Whassap, nos anunciaron que los objetivos quirúrgicos se habían completado y que pronto enviarían a mi Juan David a cuidados intensivos. Esto fue un lunes. El viernes a mediodía, mi hijo estaba en casa. Sonriendo.

No compren mi historia porque es mía. Cómprenla porque esto pasa al menos dos veces, cada lunes, durante todo el año en un hospital estatal, pequeño y con muchas limitaciones, pero lleno de amor y compasión. Una cirugía como esta debe costar unos 120 mil balboas en el exterior. Y estoy siendo muy conservadora, pues no cuento los pasajes, la estadía ni la carga emocional de no estar cerca de casa. El cuidado postoperatorio fue perfecto. Las cicatrices son discretas y Juan David nunca ha sonreído tanto como después de su intervención. La posibilidad que estos profesionales nos ofrecen, en nuestro patio, por nuestros médicos y profesionales de la salud, debería ser motivo de orgullo y esperanza, para familias como la mía, que no estábamos preparadas para depender de nuestro seguro social y para todos los panameños que gozan de salud.

En Panamá, también pasan cosas buenas. Todos somos Panamá.

martes, 11 de febrero de 2014

Así recuerdo la Feria...

Cuando era niña, contaba los días que faltaban para la Feria de David. Así como quien espera Navidad o su cumpleaños. Bueno así.
Los fuegos artificiales que se veían desde mi casa. La música de los toldos a lo lejos, la cual debo aclarar antes sonaba un poco menos bunga bunga que ahora. Manzanas cubiertas de rojo caramelo echando al traste el trabajo odontológico de mi tío Guillermo. Algodón de azúcar. Carne en palito, que según mis mayores era carne de gato. Meterme con mi abuelita por cada esquina de la Feria. El dolor de pies a las 5 de la mañana porque ya no puedes más. Creo que nunca me perdí, que yo recuerdo. Cuando me tocó atender el quiosco de las frituras y dar vueltos. La música de fondo de aquellos días era “Mi chica veneno” de Ritchie. Pasear en el Quitrín. El olor de la exposición de ganado. El terror de ir a ver a María Pepa. La exhibición de los tiburones congelados. Los “aparatos”. El calor sofocante de marzo. La vez que salí vomitando de la Tagada. Los helados Peluches. El inmenso mapa de Panamá con las luces y el agua. Los Batidos de fresa de Payasos. Las Brochetas de carne con una tortillita arriba. La Vereda Tropical. La fiebre de los carritos locos y la lucha frenética por conseguir uno. La primera vez que regresé a casa con el canto de las cascas y todas las luces encendidas (no había celulares para reportarse). Aún nadie cree que mi reloj de pulsera se me dañó.
En la Feria vi mi primera corrida de toros, con Juanito Saldaña. Vi exposiciones de pintores panameños. Asistí a fiestas de embajadas. Una vez me entrevistó una “famosa” periodista con apellido de pájaro. Me tomé fotos con Franchesca y Chayanne. Otra vez mi papá me defendió de un transeúnte que estaba pasado de copas. Luego vinieron los tiempos del Pub Herrerano y la Zona X. Gracias a Dios esa época no me duró mucho. Poco a poco los lugares tradicionales fueron desplazados y por un tiempo mis papás se quedaron sin lugar donde parquear. Una vez compré unos cisnes que estaban llenos de un líquido rosado. Recuerdo a la gente pidiendo empanadas de tuna, porque la Feria caía en Semana Santa. También recuerdo Campeonatos de Beisbol en pleno 19 de marzo.

Ahora soy una expatriada. Tanto tiempo paso fuera de Chiriquí, que confundo el amor por mi tierra con la nostalgia, con el recuerdo, con lo que fui. Quisiera volver a ser niña y contar los días para ir a los caballitos.

jueves, 16 de enero de 2014

OSCAR RAMÍREZ “El fracaso no es una opción”

Por: Klenya Morales de Bárcenas
Sencillo, campechano y sonriente nos recibe el Rector de la Universidad Tecnológica de Panamá. 100% chiricano. Su disposición invita a echar cuentos de nuestra tierra, pero sé que el tiempo es precioso y que nuestros lectores quieren toda la información posible. Así que voy al grano.
Lo primero que me llama la atención al sentarme frente al Doctor Ramírez, es una taza de café, en la que se lee “El fracaso no es una opción”. Creo que sería un excelente título para la entrevista. Ya veremos que opina la dirección de Placacuatro.
Hijo de Denis Olmedo Ramírez, de Gualaca y Susana Ríos, de Bella Vista, creció en medio de una familia de ocho hermanos en la cual cada hijo persiguió sus sueños en campos como la construcción, educación e ingeniería. Tras su escritorio hay una foto de su esposa, Lidia Flores, ingeniera industrial y de familia cafetalera de Boquete; y sus dos hijos: Oscar Jr., estudiante de arquitectura y Christian, estudiante graduando en el Colegio La Salle y con aspiraciones de entrar a Sistemas en la UTP.
P4: Oscar Ramírez en una palabra…
OR: Perseverancia.
P4: ¿Qué es la familia para usted?
OR: Es una institución.  Me da estabilidad, soporte. Es compromiso y dirección.

P4: Su lugar favorito cuando no está en Chiriquí.
OR: Los Canjilones. Es una formación rocosa que ha sido erosionada por el río Estí. Allí aprendí a nadar. A papá le gustaba el río y lo acompañaba a pescar. Esas eran las andanzas legales. Nos paveábamos de la escuela para ir al río. Esas eran las ilegales.

P4: Un recuerdo.
OR: Mi infancia en Gualaca. Transportábamos árboles secos para vendérselos al señor Tino Hurtado panadero del pueblo. Era una responsabilidad. Teníamos que nadar, llevar los troncos a pie o a caballo.


P4: ¿Qué fue del muchacho con el cuaderno en el bolsillo del pantalón?
OR: [Sonríe]. Eso ha permanecido en mí siempre. Me sentía libre de cargar tantas cosas. Yo caminaba mucho. Vivía en la barriada Revolución y caminaba hasta el Félix, con el cuaderno envuelto en plástico. Allí anotaba todo. Tenía mucha retentiva. Mientras estuve en ingeniería era muy parco en mis cosas. No compraba libros.


P4: ¿Qué hace un ingeniero?
OR: Se supone que un ingeniero debe resolver situaciones. Diseña sistemas nuevos. Analiza  situaciones a resolver. Puede ser un maestro. Un administrador. Un científico dedicado a la investigación. La esencia del ingeniero es tomar un problema real, sin importar su complejidad, formularlo sencillamente y darle una solución. Creamos cosas. Somos críticos y extremadamente prácticos.

P4: ¿Cuál es el secreto de la UTP?
OR: Mística.

P4: Tres sueños.
OR: 1. Entregarle estos 5 años a la Universidad y llevarla a un nivel más alto en todos sus aspectos.           2. La educación de mis hijos. Que sean profesionales dignos y decentes, excelentes en lo que hagan, pero sobre todo humanos y humildes.
3. Escribir sobre todos los conocimientos adquiridos y dejárselos a los estudiantes y panameños que aspiran a estudiar ingeniería civil.

P4: Un gusto secreto.
OR: Me encanta comer concolón, con frijoles porotos y tajadas bien maduras fritas.
P4: ¿Y con qué baja eso Doctor?
OR: Chicha de naranja con raspadura.

P4: De las cosas que tienen los jóvenes hoy ¿qué le hubiera gustado tener cuando joven? ¿Qué no le hubiera gustado?
OR: Me hubiera gustado tener la libertad que los jóvenes tienen hoy. No me hubiera gustado tener la influencia externa que los aleja de la formación de principios y de valores. Esto incluye la tecnología y el Internet. La pérdida de sensibilidad ante lo fundamental y lo humano.

P4: ¿Qué tiene en su playlist?
OR: Todo tipo de música. En todos los idiomas. El típico. Vallenato. Rancheras. Blues. Jazz. Hasta Reguetón. No tengo una preferencia. Todo tiene un momento y un lugar.

P4: Tres invitados a una cena.
OR: Nicolás Tesla, Juan Pablo II y John F. Kennedy.

P4: ¿Qué necesita Chiriquí?
OR: Facilitarle al agricultor producción y comercialización de sus productos. Establecer colegios y escuelas de excelencia, financiados pero con selección basada en capacidad y rendimiento. Prepararnos para nuestro crecimiento en una planificación que atienda todos los aspectos de infraestructura para el desarrollo. INFRAESTRUCTURA. Crecemos y nos quedamos atrás en infraestructura. Agua. Disposición de aguas servidas, aguas pluviales. Energía. Deberíamos tener beneficios para ser más autosuficientes. Tenemos que promover la innovación para hacerle frente al desarrollo.

P4: Conocemos su trayectoria, la cual es impresionante. ¿Cuáles son sus logros más preciados?
OR: Haber diseñado unos 70 edificios altos en la ciudad de Panamá. Que mi investigación doctoral haya sido incluida como un capítulo nuevo de las normas sísmicas de los Estados Unidos de Norteamérica. El reconocimiento internacional a través de mis aportes, tanto en la industria, como en la Academia y en la investigación.

P4: Su especialidad son las estructuras. ¿Qué recuerda del 11 de septiembre?
OR: Estaba en casa. Cuando vi el choque y el fuego, le dije a mi esposa que el edificio se iba a caer. Yo había estudiado y leído la estructura de las torres. No lo dudé. Creo que los autores de los atentados no pensaron que las derrumbarían.

P4: ¿Qué tipo de lectura hay en su mesa de noche?
OR: Leo libros técnicos. Soy de poco leer otros temas. Comportamiento sísmico o análisis estructural. Desarrollar la creatividad. Si tuviera que recomendar un libro, sería “Cien años de soledad” Todas las personas deben leerlo aunque sea una vez en su vida.

P4: Su mayor influencia.
OR: Se la disputan dos personas: el Dr. Víctor Levi, fui su asistente y su estudiante; y Robert Ketter, mi asesor de maestría. Curiosamente ambos estudiaron en la misma época en la Universidad de Lehigh, Pensilvania.

P4: ¿Deportes?
Siempre me gustaron todos los deportes. Jugué baloncesto y lo extraño.

P4: Argentina o Brasil
OR: Siempre Brasil. [Ni lo piensa, no me deja terminar la pregunta]

P4: ¿La actividad sísmica en Chiriquí influyó en la selección de su orientación profesional? ¿Estamos preparados para un sismo importante?
OR: Yo quería estudiar carreteras. Amador Hassell me hizo interesarme por la materia sísmica, de lo que va mi tesis de licenciatura, Diseño Antisísmico.  No hay elementos históricos que nos contesten esa pregunta. Nuestros códigos datan de 1984 y tenemos muchas estructuras anteriores. Desde el año 70 para acá, Panamá no ha sido sometido a un sismo del nivel con el que se han debido construir nuestros edificios. No hemos sido puestos a prueba. Los edificios antes de los 70 son los más vulnerables a daños y hasta colapsos. No había el conocimiento ni las normas que tenemos hoy. El criterio era que si la estructura resistía un viento fuerte, no se caería con un sismo.
P4: ¿Cómo se llevan Oscar Ramírez y la tecnología móvil?
OR: Yo uso la tecnología de comunicación estrictamente necesaria. Yo uso mi celular para hablar. Para que me llamen y llamar, ver E-mails, Whassap. Yo navego en mi computadora no en el celular. Uso la tecnología para trabajar. He estado expuesto a tecnología de punta, no soy un dinosaurio. Tengo un iPad. No me despersonaliza.

P4: Un mensaje a los chiricanos.
OR: Somos muy orgullosos. Muy trabajadores. Ponemos pasión en lo que hacemos. Béisbol, agricultura, ganadería. Apostemos por la educación. Demos valor al conocimiento, para lograr mejores colegios y escuelas. Canalicemos ese orgullo de ser los mejores. Aprovechemos nuestro recurso humano preparado. Hagamos cosas para que los chiricanos regresen. Y la provincia será diferente. Somos el próximo polo de desarrollo de Panamá.
Ya ha pasado una hora y he tratado de no dejar nada en el tintero. Sé que habrá entrevistas más académicas o más autorizadas, pero esta es de un chiricano de verdad, para un pueblo que hoy se enorgullece de sus logros.

jueves, 9 de enero de 2014

Los muchachos que fundaron una nación


Con todo el respeto que me merecen los Padres de la Patria, sus gritos de independencia y la tinta derramada sobre la soberanía nacional, creo que el capítulo de los Mártires de enero es una historia épica, es la verdadera guerra de la independencia de este suelo y la diferencia entre lo que teníamos cuando ellos crecieron y lo que nuestros hijos vivirán.
Yo nací 11 años después de 1964 y realmente entré en contacto con la historia de los mártires en cuarto año de secundaria, cuando mi profesora Adelaida “Lala” de Amador me dictó la clase de Historia de las Relaciones de Panamá con Estados Unidos. Entonces yo tenía 15 años. Hoy esa clase ya no se da en nuestras escuelas. Pero como siempre he dicho, las cosas que nos interesa que nuestros hijos sepan, debemos enseñarlas nosotros mismos en lugar de confiar en el sistema. Mis padres no me enseñaron de manera entusiasta sobre este pedazo de la historia, quizás porque suficiente historia se estaba escribiendo a finales de los ochenta en nuestras propias vidas, luego de 21 años de régimen militar. Pero me queda la duda del cómo hubiera percibido yo la entrada del ejército estadounidense a suelo patrio si hubiera conocido mejor los detalles de la turbulenta historia entre los E.U. y Panamá.
No sé si ustedes se sentirán igual, esto es una apreciación muy personal, pero como chiricana siempre me he sentido al margen de la historia panameña, y ni hablemos de la historia del Canal de Panamá. Por la distancia, las difíciles comunicaciones y la idiosincrasia de mi provincia, siento que hemos sido una especie de nación aparte. Pero los hechos del 9 de enero, desde que entendí la magnitud de aquel dolor nacional, siempre me ha causado un especial sentimiento de empatía con mi país. Pienso en que aquellos muchachos no salieron esa mañana pensando que lo que sus madres volverían a ver de ellos eran sus cuerpos sin vida. Eran unos niños, que quizás no entendieron el impacto de su muerte en los destinos del país. No imagino unos Tratados Torrijos-Carter, una Administración del Canal 100% panameña ni una bandera ondeando sobre todo el territorio, sin la sangre de los estudiantes que no soportaron ver el menosprecio de su bandera por los soldados extranjeros.
El mío no es un llamado al odio ni al enfrentamiento entre generaciones. Es simplemente a que contemos una historia, así como repetimos Cenicienta o la Ilíada o qué se yo. Creo en el conocimiento y en hacer las paces con la historia de cada quien. Pero me parece imposible hacer las paces con un pasado que no conoces, que niegas o que te ocultan. El ejército del presidente Lyndon Johnson, que ascendió al poder luego del asesinato de John Fitzgerald Kennedy, abatió y asesinó a estudiantes panameños, desarmados, en suelo panameño, por tratar de izar una bandera según acuerdos previos entre los dos países.
Nuestro presidente en ese momento, Roberto Chiari, rompió relaciones diplomáticas con el país más poderoso del planeta, quienes habían ganado una Guerra Mundial y colocado su bandera en la Luna. Creo que es tiempo ya de que dejemos de esperanzarnos en nuestro sistema educativo para crear conciencia de patria. Hablemos de qué pasaba en el país en ese momento. Digamos lo que sentimos y dejemos que los muchachos formen sus opiniones. Mostrémosles fotografías. Debatamos. Preguntémosles a los mayores. Documentemos sus respuestas. Recordemos a esos 11 chicos que no pidieron morir. Que tenían sueños. Y que cubrieron con su sangre las bases de nuestra soberanía. Que sus muertes no hayan sido casualidades históricas.

Billy Joel: Una cuestión de confianza

Por: @KlenyaMorales Hace exactamente 25 años conocí a alguien que me prestó sus 2 CD de éxitos de Billy Joel, entre otras muchas cosas que m...