viernes, 14 de junio de 2019

Llegó el día

En manos de Dios. Los doctores decidieron hacer la cesárea hoy, por mis dolores de cabeza. Con la mente fría y sin creermelo. Sí pueden leer este mininpost, les pido oración. Te esperamos y te amamos, bebé.

viernes, 7 de junio de 2019

7 de junio. Quinto día cautiva.

Después de la tormenta, Diosito nos mandó este atardecer. Y a pesar del aguacero, JD me pudo traer mis berenjenas gratinadas.
Mamá me mandó vídeos de la primera clase de TKD de Lucas y se me salieron las lágrimas.

Hoy no tenía proyecto, así que leí, caminé y me la pasé en las redes. Me reí con lo de Fabio, lo acepto. Recibí pistachos de mi bro JG y muchos wassaps.

Acá adentro uno trata de seguir siendo la ama de casa perfecta y hacer que todo siga funcionando, pero ante la impotencia de la separación mientras espero a mi bebé, es que se puede valorar lo mucho que significa que mamá esté cerca, cuidando de TODOS mis chicos. 

Mi mamá es mi roca y gracias a ella tengo un poquito más de paz. Ella siempre se sacrifica por su pollito más débil, que en este caso soy yo. Una de mis metas en la vida es que mis hijos algún día me admiren aunque sea un tercio de lo que yo la admiro a ella. Ser mamá es algo que no se agota no se acaba. Cuando la vida te tira curvas, es cuando más valoras a tu equipo. Y yo tengo un equipo de lujo. Las pruebas son fuertes, pero con tanto amor alrededor, es imposible sentirse del todo solo. Allá en casa, papá se hace cargo de sus cosas y no se queja. Unos abuelos de lujo siempre dispuesto a hacer "los sacrificios que haya que hacer". No puedo pensar en mayores bendiciones.

jueves, 6 de junio de 2019

6 de junio. 4 día cautiva.

Y de repente te resignas a que no vas a volver a casa pronto. La estrategia es permanecer en el presente, porque si le metes mente, lloras. Claro que no es el fin del mundo, pero nadie debería pasar el final de su embarazo entre estas paredes depresivas.
Lo he tratado con un poco de humor, porque uno trata de estar optimista, pero es muy duro.
He hecho algo de ingeniería de supervivencia.
Reciclar, aprovechar, pensar en lo que luego puede ser útil. Ahorrar para los momentos de escasez. No hay de otra cuando la comida es tan mala como aquí. Me siento como en Orange is the New Black.
Aprendí algunas estrategias para llevar el día a buen término.
Ya las enfermeras me denunciaron como ansiosa por deambular por los pasillos, en mi rutina de ejercicio. Supongo que lo ideal es que realmente te sientas enferma y sola. Las miradas de condescendencia son insoportables. El personal médico, tiende a sentirse intelectualmente superior al paciente. No lo pueden evitar. Se les nota en la cara.
Aquí todo sigue como un reloj, los laboratorios, la temperatura, las preguntas, la presión. Ya estoy durmiendo mejor. Uno se acostumbra a las cosas más increíbles en situaciones extremas.
Pero igual, es día de arreglarse el cabello, pues porque yo soy yo.
Ya casi hemos ganado una semana más. El domingo son 33. La meta 37.
No me malentiendan. Estoy agradecida por estar en un hospital nivel 3, cubierto por mi Seguro Social. Y muy bien vigilada. Pero como en cualquier encierro, esto es una prueba de resistencia, paciencia e ilusión de que todo terminará en un recuerdo. Soy adicta a contar historias. Así soy.

miércoles, 5 de junio de 2019

5 de junio. Día 3 del cautiverio.

 El que me conoce sabe que la comida es mi stress constante. Ayer tuve mi primera pelea con un doctor que me dijo que tenía que comerme esto. Yo prácticamente le dije que cuando el infierno se congelara, y no comí. Hay que ser coherente con los principios.

Este es el pasillo de la sala, y estoy decidida a hacer mis 10k pasos (6.5 km) todos los días. Así que ya me encargué de poner nerviosos a doctores y enfermeras con mi vaivén. Todo menos aburrime y vivir sin propósito está experiencia.

 Esto es lo que estoy leyendo y ayer me vi Blue Valentine y Hush mientras caminaba. Lo que el viento se llevó es un libro larger than life y me lo estoy gozando mucho a pesar de la letra minúscula del tomo que conseguí en la Biblioteca Nacional.  Voy por donde Ashley vuelve a Tara después de la guerra.

Los atardeceres han estado espectaculares y la temperatura no ha sido desagradable.

Tengo cortinas, pero igual tuve que pedir bloqueador solar por el resplandor. Tenemos un buen abanico, pero no aire acondicionado.

Cómo ven ayer cumplí mi meta, a costa del stress de las enfermeras. Dormí bastante mejor que las noches previas, aunque como de 3 a 4 esto era como mediodía. Toma de presión, entrevistas locas a las recién llegadas. Pero mi antifaz es mi mejor arma.
A las 6 pasó la ronda de doctores, y bueno. Seguimos esperando a bebé número 3 y buscando un nombre para él.


martes, 4 de junio de 2019

4 de junio. Segundo día de cautiverio

Si algún día quieren hacer algo chévere, regálenle antifaces a las pacientes del piso 8 de la  CSS. Nos prenden la luz TOOOOODA la noche.
Pero es por una buena causa: verificar a los bebés 24/7. Son las 7 y ya me hicieron mi ultrasonido en materno-fetal. Doctores a tiempo, todo marchando como un reloj. Sé que puede quedarme mucho tiempo en esta sala, pero esa es la idea... prolongar la gestación. Cada día es ganancia para nuestro chiquitín-- que como de costumbre, aún no tiene nombre.
Ayer no les conté sobre el Miranda Bailey de la sala "the nazi"...
Pero lo apunto para que no se me olvide y lo amento cuando salga. 😂😂😂 Pobrecitos los residentes.

lunes, 3 de junio de 2019

3 de junio de 2019. Comienza el cautiverio.

32 semanas de embarazo. Pero esta vez no es como la vez pasada. Ya lo esperábamos. La presión salió en 160/90 y JD y yo supimos que la preeclampsia asomaba sus garras en nuestras vidas, una vez más. El protocolo es el mismo. Vas a la urgencia de la CSS y te preparas para pasar hospitalizada el último mes de tu embarazo. Era un riesgo calculado. Pero no deja de ser una horrible perspectiva. Uno toma decisiones. Uno hace sacrificios...

Este es el amanecer que no quería ver desde aquí-CHAAM CSS-, pero ni modo. Ya caminé mis 10k pasos y JD me trajo sopa de lentejas para el almuerzo. La casé con el pan de moña del desayuno y todo salió bastante bien. El que me conoce sabe que la comida va a ser mi gran reto en esta etapa. No hubo boca que habló que Dios no castigó (ver "Instrucciones para invitarme a cenar", en este mismo blog).
¡Escuchar a La Bruja a las 12 será parte de mi rutina, de seguro! Hablar con la paciente de a lado 5 minutos para no ser una total bitch. Reírme por dentro de la labor de costura que me encomendaron las Damas Rosadas... A mí🙃😂😂😂😂
Pero bueno, un  paso a la vez. Eligiendo las batallas.

Conozcan a Diego Pablo Bárcenas Morales