viernes, 17 de septiembre de 2010

Adulto contemporáneo: A las cosas por su nombre

No se imaginan la de vueltas que he dado para comenzar esta columna. Mi diseñador gráfico, me está permitiendo menos de 400 palabras. Así que por el momento vamos a relajarnos.
Siempre me llamaron la atención las etiquetas sociales: las personas con capacidades especiales, los afrodescendientes, los adultos mayores, los hombres y mujeres nuevos, los metrosexuales y el largo etcétera de terminología con las que tratamos de no ofender a quienes por una u otra razón se identifican bajo determinada categoría. Debo confesar que me daba muchísima risa. Son cosas que dan risa hasta que te tocan. Pero no hubo boca que habló, que Dios no castigó. Me llegó la hora de caer bajo un label.
Los genios del marketing, han descubierto un nicho de gente que han dado en llamar “adulto contemporáneo”. Una descripción aceptable sobre el Adulto Contemporáneo, lo define como personas entre los 30 y 50 años de edad, con educación superior y algo de mundo a cuestas. Hay emisoras, bares, restaurantes, sitios web, boutiques y todo lo que uno se pueda imaginar. A los 35, ya no eres un pelao, pero no estás por jubilarte y aún no tienes que tomar vitaminas geriátricas. La música que te gusta la oyes parecida, pero en un programa de chiquillos haciendo musicales dizque GLEE en donde las quinceañeras completan el bachillerato en cinta. El tema de la presión, el ejercicio, la cirugía plástica es cada vez menos extraño en tus conversaciones. Este tipo de individuo, tiene Smartphone, Iwhatever, puede o no estar casado y no pasa hambre. Si no percibes ingresos, no creo que califiques dentro de la categoría. Unos juegan Wii, Playstation y esas cosas caras, que de niños ni existían, pero no ignoran que un día hubo un Pac-Man.Eres creyente de La Guerra de las Galaxias o te casaste con uno. Funciona al revés: eres creyente de Mafalda o te casaste con una. En tu caja de recuerdos tienes cassettes de audio, VHS y hasta Betamax. Todas las novelas de Canal 2 y Canal 13: o ya las viste en su versión original o las leíste en la escuela. Aún conservas con nostalgia tu primera dirección de Internet de hace 15 años y lo más probable es que sea de Hotmail y tenga un username muy poco serio.
La cosa es que si eres un adulto contemporáneo, ya entendiste mi punto. O ya dejaste de serlo, o mírate en mi espejo. Pero no me digas cuarentona, por lo que más quieras.

martes, 14 de septiembre de 2010

Apología de un amor

Lo amo porque es perfecto
y la silueta de sus hombros me define.

Su prosa breve me apresa
y la urgencia de su modo me desarma.

Lo amo por que no hay otro;
lo amo porque él lo sabe.

Al ritmo de su tiempo
se asfixia el miedo, y
en el cuerpo de su historia,
mi verdad renace.

Sueño de agosto

Los rayos del sol despeinaban las palmeras.
La tarde se fugaba de mi portal
No sé si he estado allí,
no recuerdo el recuerdo,
pero no puedo olvidar.

En la cama de a lado

Cuarto 25. Génesis. Sólo 5 añitos.
Balance hídrico, laboratorios,
cirugía. Espera.
Mamá duerme sentada.
Once a siete. Cama nueve.
Células malas, ronda.
Un rosario, un milagro.
Una esperanza. Un abrigo.
Vengo de lejos. Cansancio.
Celular descargado. La quimio.
Génesis ríe. Abuelito te extraño.
Avemaría, náusea, cabello.
Niña linda, duerme. Otro día.
Espera. Doctor o Miss. ¡Ayuda!
La ficha, el carnet. Miedo.
Batas blanca. Fiebre.
Remisión. Alegría. Esperanza.

Un día a la vez. Vengo de Bocas. De nuevo.

Literatura panameña hoy: KLENYA MORALES DE BÁRCENAS GANA PREMIO DE CUENTO "...

Literatura panameña hoy: KLENYA MORALES DE BÁRCENAS GANA PREMIO DE CUENTO "...: "La editorial Cultura Sur anuncia el fallo del primer Concurso 'Entre Mágina y Macondo' en el que se eligieron obras en tres categorías, cuen..."

domingo, 12 de septiembre de 2010


Rush

Tengo una prisa sin tiempo
No debí, no lo sé, me arrepiento.
Dame quince minutos más, lo prometo.
Y el tranque y el espejo.
Sin maquillaje que voy tarde,
besos al aire, que no llego.
Se me olvidó, cuánto lo siento,
casi me pierdo
Tráfico. Mando un correo.
Al otro lado del apuro me esperas
Sin aliento, despeinada
Dame un momento...
La vida pasa,
no me encuentro.

viernes, 3 de septiembre de 2010

Ciudad perdida

Me faltan tus calles rotas,
sin rumbo ni coordenadas,
y aquellas tardes perdidas,
de vagancia en el portal.
Tu visita sin aviso, descalza y sin maquillaje.
Llegar en cinco minutos y encontrar boleto en cualquier sala.

Certeza de medio día
desde donde este parada,
o saber que son las nueve
si al viento le da la gana.

Recuerdo las campanas,
y el jugo de naranjilla helada
Sin luces rojas ni verdes
sin sospechas, ni amenzas.

Salir por salir al patio
con la puerta mal cerrada
Me faltas sencilla y lenta
donde no soy un fantasma
donde se viven los días,
donde sólo un día me basta.

jueves, 2 de septiembre de 2010

Apagón

Llovía como en cualquier día de invierno.
Tras el trueno y la explosión,
todo quedó a oscuras.
Murieron pantallas y microondas,
nos quedamos solos y sin sueño.
Y entonces, recordé cuánto te quiero

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