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Mostrando entradas de noviembre, 2008

Por dentro

Iguales y diversas
Entramos y salimos.
Las mismas y otras
Avergonzada y orgullosa.
Inspiración y pesadilla
tus demonios, tus hadas y tu angustia
prefiriendo ser, mas no estar
en la piel y en la vida y en el tiempo

Ni te esfuerces, ni te canses, ni te escapes.
La santa, la ardiente, la buena y la pecadora
Y aunque nos separes
Juntas.

Azul

Azul como el verano
Azul y de melancolía
Lejos, cerca, pero dentro
Tú bien sabes donde estas

Azul y fluyes mientras lloro
Azul del color del recuerdo
Azul cuando teníamos miedo
Miedo azul y de testigo el cielo

Separados por azul y tierra
Azul es la decisión y azul la pena
Yo no fui azul, pero quise serlo,
Y tu fuiste azul aunque no quisieras.

El frío es azul como mis manos
Y frío también nuestro silencio
Azul y de melancolía
Lejos, cerca pero siempre dentro.

Versos marinos

31 de octubre de 2000

Dime donde hay otro mar que sea tranquilo como el tuyo
Y que esté lleno de sal
que deshidrate este amor
Que a fuerza de navegar por la costa
Se consumió antes de la tormenta.
Qué esperar para dejar de escuchar
A mis olas arañado tu puerta
Si mi espuma ya no te sabe inspirar
Qué esperas para dejar de luchar
Si solté tu ancla antes de salir al mar

El sol quemó los tejidos de mi alma
Y los rayos oscurecieron tu claridad
Vuelve a tu isla encantada de la que nunca te quisiste alejar
Y devuélveme a mí la libertad

Finitud

Pienso y te adivino todo
El amor es más fugaz que los besos
El recuerdo supervive al deseo
Que te entienda, que no llore por lo nuestro
Y que crea en un ayer que ha muerto.
2 de Enero de 2001

Lo único auténtico son tus ojos
Y mi temor de no verme en ellos
Sin el negro sideral de tus cabellos
Sin tu esencia que se derrama en mi piel


Peticiones

No quiero que me jures un mañana
Odiaría que no cumplieras tus promesas
Las palabras son fugaces, traicioneras
Olvida ya el futuro, se mío hoy

Deja que caiga el sol entre la bruma
Deja escapar sus rayos por el mar
Dame solo la luna de esta noche
Dame solo una estrella se mío ya

Toma toda mi vida en un segundo
Piérdete entre los pliegues de mi amor
Quítame cada aliento sin pensarlo
No ves que pasa el tiempo? Por favor...

No ves que la esperanza se evapora
Sabes acaso cuánto te quise ayer?
Todo puede ser nada ente tus ojos
Yo puedo ser ajena, tómame…
Puedo ser una lágrima que brota
Puedo ser espina, o diablo o qué sé yo?
Puede que un día te canses de buscarme
Entonces di, qué esperas? Ven a mí hoy

Mira que ya se marchan las horas
Notas cómo se pierden frente a ti?
Jamás te amaré tanto como ahora
Y sólo ahora seré tuya, se mío al fin.

6-9-94
Mis lágrimas hoy no son de tristeza Don Carlos Iván, sino de una gran emoción: la de haber tenido el privilegio de admirar en usted la belleza de la inteligencia, la sabiduría y la sencillez. No todos los días se conoce a un caballero.

Conocer a un caballero

En memoria de Don Carlos Iván Zúñiga

La verdad es que no estoy segura de cuándo comencé a admirar a este gran señor, pero lo más curioso es que estoy segura que no fue por el contenido de sus artículos o su trayectoria académica, sino por la certeza de que en su presencia estaba frente a un hombre íntegro.La primera vez que recuerdo haber escuchado de Don Carlos Iván, fue cuando él y Doña Sydia gentilmente permitieron a mi abuelita llevarme a su hermosa finca de Boquete, que colinda con la finca de mis abuelos. Él y su esposa permitieron que "las hadas prepararan un té para unas chiquillas de 12 años". Siempre que conducía su 4x4 rumbo a su casa, por la pedregosa carretera de Jaramillo Arriba, nos enviaba un saludo campechano, pitando y sonriendo. Adoraba Chiriquí. Ese es el hombre que siempre recordaré.
Conversé con Don Carlos Iván sobre cultura, recuerdos, planes, sueños e historia. Era simplemente una experiencia que intentaba saborear al máximo en cada oportunidad. S…

Buena letra

No había perdedero, era una dirección muy fácil. Y eso que yo soy manso plomo con las direcciones Una calle sin salida. Un duplex de verjas rojas y paredes verdes. En Las Colinas de San Francisco. Sillones de terciopelo amarillo mostaza, patas y brazos de madera. Cada cosa de la casa descansaba sobre un tapetito tejido, de un color medio blanco y medio sucio. Muchas fotos de jóvenes, niños, bebés muchachas. Supongo que todos serán familiares. Una terracita medio fresca con las paredes llenas de balconcitos de cerámica pintados en colores chillones. El teléfono sobre el directorio de hace 4 años. Había ido ya varias veces, así que me sabía la sala de memoria.
Al anciano calígrafo le temblaban las manos, pero no la lengua. A esa edad ya le tenían que estar fallando un par de sistemas. Hablaba como si no hubiera mañana. Quizás para él no lo habría. ¡Y tantas cosas que tenía yo que hacer! Se veía que su familia no le conversaba mucho, pues cada vez que iba a ordenar una nueva invitación, m…

Como no era en un principio

—No te vayas. No por favor. Mira esto que soy. No te vayas.
Descalza, sentada en los escalones de la entrada. Con una camiseta muy grande y muy lavada. En la casa que era de los dos. Hacía un frío seco y el sol brillaba sin necesidad.
—No te vayas.—
Pero él ya no la escuchaba y ella no tenía ya fuerzas para hacerse escuchar.
La gaveta con su olor a alcanfor y jabón de Castilla. Sus libros, sus CD, sus DVD sobre los mejores goles de la selección Argentina. Su vida. No era un mal sueño. Estaba pasando y le estaba pasando a ella.
El click-click de los seguros de la maleta se deshacía entre las inspiraciones de Lara. Todo había sido tan rápido. La decisión. Los ruegos. Así suena el final del amor. Y se le derramaba otra lágrima. Y se sentía con los ojos tristes.
...Recuerdas cuando me cantabas con tu guitarra...Dust in the wind...yo creí que sería para siempre...eras lo que yo necesitaba. Y te me estás acabando. Tus ojos felices.
No se estaban tirando los platos. No se estaban insultando. Él hab…