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Mostrando entradas de agosto, 2015

Instrucciones para vender una casa

Cuando vendes una casa, realmente no son las cuatro paredes y el metraje de construcción lo que cuenta, uno no vende cemento, mezcla, tejas y acabados. No vendes las puertas con sus cerrojos. No vendes los grifos de agua ni las ventanas. Ni los colores que escogiste, ni la ubicación de los muebles ni tus rincones favoritos. Vendes un poco de luz. Y vendes espacio que otros llenarán de memorias que no serán las tuyas. Eso es lo que vendes. Vendes la nada. Y uno no llora por la casa, per se, aunque lo parezca. Son las cosas que pasaron dentro del vacío que todo eso encierra, lo que verdaderamente queda atrás. Son los detalles. Es la vida que sucedió. Buena, mala o regular. Es el aire respirado a lo que se renuncia. Y a eso, es muy difícil ponerle precio. En esa casa, había empezado el cuento. El “…y fueron felices para siempre” sopeteado y simplificado de nuestros días, por aquellos que piensan que la vida no es seria, que la vida es un manojo de sonrisas salpicadas por dificultades. A…