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Mostrando entradas de febrero, 2014

El último punto

Ciudad de Panamá, 20 de enero de 2014. 12:45 P.M. Mientras usted almorzaba con su familia o se quejaba del alto costo de la vida, de que la oferta electoral da pereza o de que es una desgracia tener que pagar Seguro Social, los cirujanos cardiovasculares del Hospital de Especialidades Pediátricas, le cosían el último punto al corazón de mi hijo, y de la mano de Dios, nos regalaban una nueva oportunidad de ver la sonrisa de mi guerrero.

Les comparto esta historia, muy resumida, porque si bien conozco la desilusión de mi pueblo ante las promesas incumplidas de todos los que se sirven del poder y de los sueños de la gente, también deploro la incapacidad de la Humanidad de reconocer que aún hay gente que hace su trabajo con amor. Gente que aún cree en la vocación y que pone su talento al servicio de los demás.

Cuando hace algunos años escribí “Carta de una madre agradecida” no sabía que sólo había visto la punta del iceberg. Con el tiempo me di cuenta de que mi hijo había nacido para prop…

Así recuerdo la Feria...

Cuando era niña, contaba los días que faltaban para la Feria de David. Así como quien espera Navidad o su cumpleaños. Bueno así. Los fuegos artificiales que se veían desde mi casa. La música de los toldos a lo lejos, la cual debo aclarar antes sonaba un poco menos bunga bunga que ahora. Manzanas cubiertas de rojo caramelo echando al traste el trabajo odontológico de mi tío Guillermo. Algodón de azúcar. Carne en palito, que según mis mayores era carne de gato. Meterme con mi abuelita por cada esquina de la Feria. El dolor de pies a las 5 de la mañana porque ya no puedes más. Creo que nunca me perdí, que yo recuerdo. Cuando me tocó atender el quiosco de las frituras y dar vueltos. La música de fondo de aquellos días era “Mi chica veneno” de Ritchie. Pasear en el Quitrín. El olor de la exposición de ganado. El terror de ir a ver a María Pepa. La exhibición de los tiburones congelados. Los “aparatos”. El calor sofocante de marzo. La vez que salí vomitando de la Tagada. Los helados Peluch…