viernes, 6 de marzo de 2026

De cómo llegamos hasta aquí

Por: @KlenyaMorales

Estábamos en el patio de la casa de mis padres en David, una de esas míticas tardes de calor que todo el mundo nos achaca a los chiricanos como si tuviéramos la culpa.  Había cerevezas y quizás carne en la barbacoa. No recuerdo quién dijo “¿Y si hacemos una revista?”- Inmediatamente alguien más continuó “y se llamará Placacuatro”.  Eso fue todo.  La magia del momento selló el destino de nuestro proyecto.  Nos miramos con susto y alegría, porque sabíamos que no había vuelta atrás. Era una gran idea, o al menos lo parecía.  Teníamos que hacer que sucediera. Y estábamos condenados a hacer realidad ese sueño.

Era el verano de 2006.  Y henos aquí, veinte años después, tecleando para todos ustedes.  Con la ayuda de los patrocinadores de siempre y los nuevos apoyos, conociendo perfiles chiricanos, luchando por sacar los gastos, de frente a los retos tecnológicos que amenazan con hacer desaparecer las iniciativas artísticas.  Seguimos trabajando a mano.  Mi papá dándole golpes a la Olimpya y buscando nuevos sponsors, mi mamá corriendo de aquí para allá, siendo el apoyo de todos para que las cosas se hagan, y mis hermanas y yo haciendo lo que hay que hacer para que cada edición llegue a manos de este público a quien nos debemos. 

No ha sido fácil.  Los deadlines se nos vienen encima (si quieres que la vida se te pase en un pestañeo, te reto a editar una revista), no hay foto de portada, nos falta material o nos faltan los recursos para poner todo lo que queremos. También vivimos una pandemia, y varios presidentes con sus respectivos defectos y virtudes, algunos menos virtuosos que otros. Clasificamos a dos mundiales. Pero hemos tirado las fotos suficientes para que ustedes puedan revivir estos años de Placacuatro, y que los logros de nuestra gente no caigan en el olvido.

Vender pautas jamás ha sido mi especialidad, papá es el que sabe de eso. Mamá es la primera lectora y la asesora logística del producto. Tru es la brisa de aire fresco, realidad y experiencia. Yan es la que nos llama a capítulo para agendar la estrategia.  Cada quién tiene un rol específico, y aunque no hemos pasado de ser un emprendimiento cultural familiar siempre hemos mantenido nuestro norte, que es documentar las vidas de los chiricanos y el desarrollo de nuestra provincia, en medio de un sistema que gran parte del tiempo ignora a quienes no viven de este lado del puente de las Américas.

En más de una oportunidad hemos alzado nuestras voces para tocar la puerta de algún gobernante para que no se olvide de nuestra provincia.  Muchos de nuestros entusiastas colaboradores y benefactores ya no están entre nosotros.  Veinte años es una vida entera, y gracias a la providencia –esa que hace que el periodismo sea la manera más divertida de ser pobre—el sueño ha seguido materializándose en nuestras ediciones cuatrimestrales.

Tengo veinte años de firmar esta columna con un pseudónimo y quizás ya sea tiempo de cambiar eso.  Cuando uno llega a cierta edad, ya no tiene por qué usar máscaras. Este ha sido un gran recorrido, satisfactorio, concreto, real. No suelten nuestra mano.  Ustedes son nuestra razón de ser.

Y eso es todo lo que puedo decir al respecto.

De cómo llegamos hasta aquí

Por: @KlenyaMorales Estábamos en el patio de la casa de mis padres en David, una de esas míticas tardes de calor que todo el mundo nos ach...