Ho voglia di te (Tengo ganas de ti)

Les voy a reseñar una secuela, pues aún no pude conseguir la primera parte que se llama A tres metros del cielo. Y les voy a confesar que compré el libro porque vi a Iker Casillas leyéndolo en una foto de la revista ¡Hola!, mientras esperaba por mi blower semanal.


Esta es la historia del mítico Step (Stefano) y el amor que le ayuda a remendar un corazón partido (Gin). Es refrescante porque no hay ni vampiros abstemios, ni hombres lobos caminando sin camisa por todos lados. Es realista que te haga pensar que la vida no se acaba con el primer amor, y que se puede amar muchas otras veces, con otras intensidades. El detalle de los candados en el río. Me parece que Step es el típico chico malo por el que toda chica se ha derretido en algún momento de su vida. No es una novela que te vaya a cambiar la vida.

El autor comete su par de abusos estilísticos y su prosa es algo redundante. Pero sirve para olvidarte del día a día difícil. Para leer en una vacación. Federico Moccia se ha hecho de un estilo muy juvenil y ha impactado a un mercado específico. Gusta a pesar de un estilo confuso y descuidado. Conoce a los jóvenes, o al menos no ha olvidado cómo es serlo. Si quieren leer sobre romance en motocicleta, un galán peleonero y una niña dispuesta a todo con tal de conquistar al héroe; este es el libro que están buscando, un placer culpable que no te lleva a ningún lado. Sin pretensiones literarias, aunque parezca que las tiene. Muy cinematográfico, puesto que el autor ha sido guionista antes que novelista. De allí el abuso de alusiones a música pop o películas contemporáneas. Moccia se ha robado varias letras ajenas. Eso sí, la traducción a español de España, lo deja a uno medio enredado y tratando de entender el contexto. No es el libro del año. Pero igual ya están advertidos.

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