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Los artistas, los héroes y la providencia

Se puede hablar de muchísimas cosas en este país. De enzapatillados, de barridas históricas, de virus, de salas de emergencia con sus respectivos baleados, de nombramientos y partidas circuitales, de planes, de sueños, de pliegos de cargos ajustados a la medida del interesado, de corrupción y coimas, de seguridad, de hambre. De todo. De nada. Pero los olvidados de siempre, los menospreciados, los que no cierran calles, ni salen en las primeras planas, siempre son los que tienen algo bueno que decir.
Las buenas noticias no venden. Venden el escándalo y la morbosidad. Venden la vida privada de los famosis, el plagio. La falta de imaginación. El discurso repetido. Vende el mercadeo de la ignorancia. Venden los valores invertidos y la masificación de los individuos. Pero, ay de aquél que se atreve a apostar por la cultura, por la ciencia, por lo positivo! Te esperan portazos en la cara, miradas de lástima. Excusas y largas horas de espera.
Últimamente he presenciado con tristeza, como las megacorporaciones de telecomunicación, sí esas favorecidas por los millones de dólares que se gastan en publicidad en este país, nos presentan cada día los programas más mediocres y negativos que podamos imaginar. Lindas chicas nos venden hechizos para que los hombres no se vayan con otra y se mantengan amarrados al lado de sus esposas, entre cuyos ingredientes se encuentran la luz de la luna, la miel, la ropa íntima y otras curiosidades, que no vienen al caso.
Da lástima ver y escuchar como el valioso tiempo aire de nuestros niños, jóvenes y adultos se va en programas atroces que no aportan nada a nadie. Y que conste que no me quejo de las mentes limitadas y los creativos ligeros que hacen realidad estas joyas de la producción nacional. Estas cosas existen en todos lados del mundo. Mi problema es con los que deciden qué se pasa y qué no se pasa en los medios. Me quejo de aquéllos que planchan un programa sobre talento joven, sobre literatura, sobre actividades culturales, basados en el criterio de que esas cosas no venden. Dénle a la gente el derecho a escoger. Trabajar en los medios implica poder. Y el poder conlleva responsabilidad.
Obvio que no todo es malo. Mis felicitaciones a los medios que con pocos recursos o poca audiencia, se atreven a apostar por la mayoría productiva, el arte emergente y la cultura general, servida en bandejas variadas para todo tipo de gustos. Bien por los foros que se atreven a promover los círculos de lectura o a los DJ´s que no temen aceptar que leyeron un libro. FETV y SERTV nos ofrecen refrescantes opciones, con gente interesante y temas variados. La Cáscara, si bien no es el programa más elevado del planeta, sigue siendo un reflejo ORIGINAL de la subcultura nacional y un foro de crítica satirizada contra los problemas que nadie quiere resolver diciendo en voz alta lo que la mayoría piensa. Pero lo que me parece una indecencia es que los canales que nos esclavizan con novelas horrorosas, trilladas, realities copiados y producciones nacionales que exaltan lo más ridículo del ser humano se atrevan a atacar la ignorancia que promueven. El que pueda entender, que entienda.

Comentarios

Ilka Miranda ha dicho que…
Mis respetos a usted profesora. considero que sus opiniones son bien acertadas.
Usted es lo maximo escribiendo jeje.. eso no lo dudo.

bendiciones enormes para usted.

Cuidece

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