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Adulto contemporáneo: A las cosas por su nombre

No se imaginan la de vueltas que he dado para comenzar esta columna. Mi diseñador gráfico, me está permitiendo menos de 400 palabras. Así que por el momento vamos a relajarnos.
Siempre me llamaron la atención las etiquetas sociales: las personas con capacidades especiales, los afrodescendientes, los adultos mayores, los hombres y mujeres nuevos, los metrosexuales y el largo etcétera de terminología con las que tratamos de no ofender a quienes por una u otra razón se identifican bajo determinada categoría. Debo confesar que me daba muchísima risa. Son cosas que dan risa hasta que te tocan. Pero no hubo boca que habló, que Dios no castigó. Me llegó la hora de caer bajo un label.
Los genios del marketing, han descubierto un nicho de gente que han dado en llamar “adulto contemporáneo”. Una descripción aceptable sobre el Adulto Contemporáneo, lo define como personas entre los 30 y 50 años de edad, con educación superior y algo de mundo a cuestas. Hay emisoras, bares, restaurantes, sitios web, boutiques y todo lo que uno se pueda imaginar. A los 35, ya no eres un pelao, pero no estás por jubilarte y aún no tienes que tomar vitaminas geriátricas. La música que te gusta la oyes parecida, pero en un programa de chiquillos haciendo musicales dizque GLEE en donde las quinceañeras completan el bachillerato en cinta. El tema de la presión, el ejercicio, la cirugía plástica es cada vez menos extraño en tus conversaciones. Este tipo de individuo, tiene Smartphone, Iwhatever, puede o no estar casado y no pasa hambre. Si no percibes ingresos, no creo que califiques dentro de la categoría. Unos juegan Wii, Playstation y esas cosas caras, que de niños ni existían, pero no ignoran que un día hubo un Pac-Man.Eres creyente de La Guerra de las Galaxias o te casaste con uno. Funciona al revés: eres creyente de Mafalda o te casaste con una. En tu caja de recuerdos tienes cassettes de audio, VHS y hasta Betamax. Todas las novelas de Canal 2 y Canal 13: o ya las viste en su versión original o las leíste en la escuela. Aún conservas con nostalgia tu primera dirección de Internet de hace 15 años y lo más probable es que sea de Hotmail y tenga un username muy poco serio.
La cosa es que si eres un adulto contemporáneo, ya entendiste mi punto. O ya dejaste de serlo, o mírate en mi espejo. Pero no me digas cuarentona, por lo que más quieras.

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Cuando leí tus palabras me doblaba de la risa porque presisamente este mes cumplí 30 años y comencé a mirar hacia atrás en mi cabeza y me decía, cuanta historia evolutiva tendré que contarle a mi hijo que tiene 9 meses y ya quiere darle click al mouse de la computadora y me reía más cuando inventaba en mi cabeza que cuando tuviera él 20 años, ¿cómo le iba a contar ese chiste? si a sus 20, ya no existirá el mouse al paso que vamos.
Melanie ha dicho que…
totalmente identificada con el tema. lo peor es cuando los veinteañeros no saben qué edad tengo y hablan de cosas que yo viví como si fueran de un libro de historia. OMG

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