lunes, 20 de agosto de 2007

El segundo aire
Cuando vi esto me acordé de ti, pues tú me hablaste alguna vez del segundo aire:
"Hay un dicho deportivo que versa:"Si no duele, no hace bien".Sólo pueden ganar competencias importantes aquellos que lo entienden. En la pugna, todos los contendientes comienzan a sufrir al alcanzar el borde de la fatiga. Es una frontera clara en la que muchos abandonan la carrera, convencidos de que han llegado a su límite. Pero quienes no desertan en la línea del dolor, quienes hacen un esfuerzo consciente por aceptar el padecimiento que otros evaden entran en un terreno nuevo que se llama SEGUNDO AIRE. En el segundo aire, la energía regresa en mayores cantidades, los pulmones respiran mejor, el sistema cardiovascular trabaja con más eficiencia, el cerebro agudiza sus sentidos. Sólo en el segundo aire se gana.Sólo en este terreno se hacen los grandes inventos.Sólo aquí se realizan las obras que trascienden y las empresas que dejan huella. Haz de la tuya una vida de segundo aire. Insiste y resiste. cuando das más de lo que debes recibirás más de lo que esperas recibir. Tus resultados serán superiores porque los darás después de la fatiga, porque no fue ni fácil ni gratis, porque haz hecho un esfuerzo extra. Llega a la línea del sufrimiento y traspásala, para permanecer en el segundo aire, donde ya no se sufre, donde todo son resultados. Todo va a salir bien.

viernes, 13 de julio de 2007

La espiral del odio.


Orlando miraba un capítulo de Midori no hibi en la televisión, con un tazón azul entre las manos, lleno de palomitas de maíz Butter Lovers. Perfección. Y en eso empezó a llover. Había bajado el volumen para no molestar a Gema en caso de que estuviera durmiendo o quizás quería disfrutar de un momento solo, después de aquel día para el olvido. Gema puso esa cara que Orlando ya conocía. Esa cara de que iba a dejar caer uno de sus comentarios llenos de veneno sobre algo o sobre alguien. Se le revolvía el estómago al oírla hablar así, al punto que su simple gesto le hacía comenzar a sentir esa náusea.
Su monólogo era tóxico y asfixiado. La mala fe se le notaba en la cara. Cualquiera podía ver que su intención era la de herir con cada declinación de su voz. Sus ojos brillaban con lo siniestro de un alma vacía. Se veía herida y él supo que los próximos instantes no los olvidaría con facilidad.
Y de su lengua fluye el discurso y mientras ella se desintoxica de sus quejas, él siente que se asfixia con la ponzoña. Es esa la mujer con la que quiere pasar el resto de su vida. Pues es esa o cualquiera, si es que le interesa tener a una mujer a su lado. Sobre sus amigos, sobre su madre, sobre quien sea. ¿Cómo se las arregla para pensar que todo es en su contra? Que hay una conspiración sideral para su infortunio. De seguro lloraría lágrimas de amargura si supiera la poca energía que gastan los demás en pensar en ella. Si supiera que no es tan importante.

La muchacha

Legaria tenía sus 14 años cuando llegó a la puerta de la casa de los Jener. Con su piel del color de la tierra roja, su olor a jabón Salvavidas y su cabello lacio y negro. Chancletas rojas de plástico y ojitos curiosos y llenos de miedo. Llevaba en la mano una gran bolsa de plástico dislustrada, con un impreso que pudo haber sido en azul. Quizás su único equipaje en esa vida. El nombre completo debió haber sido Olegaria Santos, pero parece que el registrador había oído mal y así se había quedado. Total.
Le presentaron a Minerva quien la llevó a su cuarto de dos metros por dos metros, en el que hay un camarote para las dos empleadas. Es obvio que le va a tocar el de arriba, por llegar de última. Minerva si ya tiene su par de años en la casa y está bastante más despabilada. Ella es la que cuida a los niños de la señora. Minerva le tenía listos 4 uniformes celestes que le quedaron inmensos. Legaria era menuda y plana.
"No me hallo" se le oía susurrar, mientras lloriqueaba a solas en su cuarto. En su radiecillo AM escuchaba melodías de pindín entrecortadas por la estática. Venía de Sionú y era la menor de 6 hermanos. No entendía los ingredientes o la lógica de una receta, ni el funcionamiento de la nevera. La abría en los días de calor para "echarse un poquito de fresco".
Alababa a algo o a alguien mientras fregaba platos con aquella loción rosada que olía tan rico. Siempre pareció como en un dulce trance.
¡Cómo se veía que era la primera vez que veía un aire acondicionado! El televisor se le figuraba un monstruo fascinante. Las cremas de la señora, los perfumes, el maquillaje. Tantos pares de zapatos. Supongo que tampoco había visto una esmeralda de verdad. No tenía cómo saber que el collar costaba 2 años de su rutilante salario de $150 dólares mensuales. No tenía idea de lo que era una denuncia ni un abogado. Probablemente no supiera lo que era robar. Era más inocente que los niños de la casa quienes le tiraban del pelo o le escondían su cuaderno de recortes de revista. Si acaso tenía nociones de lectura. Quizás sus pies desnudos jamás se hubieran posado sobre un mosaico y solo sabía barrer pisos de tierra.

Leo el expediente otra vez y lamento tener que aplicar la ley con Legaria. Según el sistema, habría que meter preso a alguien. Lo que no sé es a quién.
Mariana Reyna, Juez de Menores, David.

© 2007, Klenya M. Morales.

Zetas

Se le han perdido las llaves. Para variar. Como todos los días. No sabe donde escuchó aquella brujería, pero siempre que algo se perdía ella lo hacía y el objeto de seguro iba a aparecer o ella con seguridad recordaría a dónde lo había dejado. El televisor hablaba de una alerta de tornado en Iowa, de un suicidio colectivo en algún lugar del Sur de una nueva explosión en Beirut.
Arrojó otras llaves al piso. No importa realmente cuáles llaves decidas tirar al piso, las que buscas aparecerán. La idea es que tires al piso algo de la misma clase que el objeto perdido. Ella no sabe por qué pero funciona. Siempre funciona.

Eternidad

Convivir. Ser uno.
Y de pronto todo era la nada. No había tiempo, ni distancia, ni bien, ni mal. Sólo el todo. Y el todo era perfecto. Y lo entendíamos sin hacernos preguntas porque la verdad era evidente. Siempre había estado allí, en las pequeñas y en las grandes cosas. Nada había que hacer, pues todo ya había sido. Ahora sabíamos todo, y esa comprensión era perfecta, ilimitada y eterna. Todas las cosas estaban allí y nosotros éramos y estábamos en todas las cosas. No había espera ni dolor, ni presente ni futuro. Ni injusticia, ni imposibles. Los océanos, las gotas de rocío, los insectos, los tornados ni alguna cosa creada o por crear, ni alguna idea pensada o por nacer, ni alguna canción, ni los olvidos, ni lo no recordado ni lo postergado. Ni lo invisible ni lo ordinario. Ni el peso del alma ni la forma de los cuerpos. Ni el sonido, ni los llantos. No éramos nada, pero éramos todo lo que podíamos ser. Pero aún estábamos en otro tiempo. Y al volver al tiempo real, me besó y se abrazó a su almohada.
Me gusta verle dormir.

Klenya M. Morales M., 2007

Mesmerizada

“No fue fácil inducirla al sueño. El letargo hipnótico en fase 0 fue alcanzado luego de unos 15 minutos de intentarlo. Bajo los pálidos párpados de Sofía Quaglia se veían danzar los capilares rojos y azules al tiempo que la forma saliente de su pupila vagaba de un lado al otrode sus órbitas. Estaba alterada por su estado de hipnosis. Pronto se le regularía el pulso.”
Mesmerizada, Ciana Magens, 2302, d C.

Klenya Morales M., 2007 (Letras Cómplices)

Caras vemos…

Lana recordaba muy bien una de sus primeras confesiones. Tendría unos16 años y los pecados se trataban de las andanzas con su primer novio. El confesor era un sacerdote que jamás había visto antes, un hombrebarbudo que casi podía recitar con ella cada uno de los detalles deaquellas faltas. ¿Cuántas veces las habría escuchado? Caricias. Mentiras. Vergüenzas. Parecía aburrido de oírla, y para interesarlo, aLana se le ocurrió contar un pecado de relleno. El pecado no debería ser muy relevante, pero a decir verdad no llevaba ni dos minutos deconfesión y ya se le había agotado el tema. Le pareció que debía decir algo más.

Klenya Morales M. (Letras Cómplices, 2007)

Billy Joel: Una cuestión de confianza

Por: @KlenyaMorales Hace exactamente 25 años conocí a alguien que me prestó sus 2 CD de éxitos de Billy Joel, entre otras muchas cosas que m...