Ir al contenido principal

Como no era en un principio

—No te vayas. No por favor. Mira esto que soy. No te vayas.
Descalza, sentada en los escalones de la entrada. Con una camiseta muy grande y muy lavada. En la casa que era de los dos. Hacía un frío seco y el sol brillaba sin necesidad.
—No te vayas.—
Pero él ya no la escuchaba y ella no tenía ya fuerzas para hacerse escuchar.
La gaveta con su olor a alcanfor y jabón de Castilla. Sus libros, sus CD, sus DVD sobre los mejores goles de la selección Argentina. Su vida. No era un mal sueño. Estaba pasando y le estaba pasando a ella.
El click-click de los seguros de la maleta se deshacía entre las inspiraciones de Lara. Todo había sido tan rápido. La decisión. Los ruegos. Así suena el final del amor. Y se le derramaba otra lágrima. Y se sentía con los ojos tristes.
...Recuerdas cuando me cantabas con tu guitarra...Dust in the wind...yo creí que sería para siempre...eras lo que yo necesitaba. Y te me estás acabando. Tus ojos felices.
No se estaban tirando los platos. No se estaban insultando. Él había sido lo suficientemente hombre para decírselo a la cara. Nada lo haría cambiar su decisión. Así se deciden las vidas de la gente.
...No iba a poder seguir adelante sola...a dónde iré sin recordarte...déjame abrazarte de nuevo...
Ya había agotado todo lo que se sabía. Lágrimas, resignación, indiferencia. Y sabía que no podía hacer nada. Todos buscamos el amor y al encontrarlo o pensar que lo encontramos no nos queda otra que dejarlo pasar o hacer lo que sea para retenerlo. Y Lara había vuelto a confiar y a soñar y a dejarse querer. Y otra vez se había fundido en él. Y él estaba empacando sus pocas cosas. No le iba a dejar nada, aunque ella se quedara con todo. Y no iba a volver.
Quieres morir a la realidad de los hombres como si fuera despreciable todo lo que no es divino y tu testamento para mi es este corazón desgarrado. Mírame y piénsalo de nuevo.
No hubo frases hechas, ni excusas patéticas. Si hubiera sido otra mujer. Hasta si hubiera sido un hombre. Hijos ilegítimos o una esposa oculta. Quizás ella lo habría aceptado mejor. Quizás habría luchado. Ojalá y hubiera tenido algún motivo para detenerlo. Si él hubiera hecho algo por lo cual odiarlo quizás sería más fácil. Pero era un hombre bueno. No perfecto, pero bueno.
El primer beso. La primera película que vieron juntos. Los proyectos y los sueños. Todo lo que hice por apartarte de la novia aquella. El viaje a la playa. El jardín de las delicias. El Arno en primavera. Tus e-mails firmados con un pseudónimo. La botella de vino barato un domingo en la noche.
—Tan sólo escúchame. Te lo ruego. No te vayas. Mira lo que has hecho de mí.

Hacen 7 años ya que Francisco entró al seminario. Hoy es su ordenación Lara aún se sienta en los escalones de su puerta mirando a la nada, pensando que en algún lugar, un pequeño nunca recordará los besos que sus padres no le dieron.
Cuento ganador del concurso Cultura Sur, Publicado en el libro Entre Mágina y Macondo, 2008

Comentarios

Entradas populares de este blog

Carta a un amigo a quien no veo hace tiempo

En el fondo, un solo de piano escuchado mil veces, media vida a cuestas, las cicatrices a la vista.
La vida que se estira sobre las calles del tiempo, con siluetas inventadas y manos torpes.
Pensé que todo sería más sencillo. Pero hoy no me queda más que reírme de mi ocurrencia. Los ecos de mi risa se repiten hasta morir en el olvido. Pero al menos aún recuerdo cómo era esa risa. Nacer cada día y morir con la luz. Un reto que no todos entienden. Esas mis historias que nadie sabe. Esos mis instantes vulnerables. El color de mi alma que tú conoces.
Saber que las batallas son relativas. Que el balance es la silueta del error y el residuo de hacer las cosas muchas veces, equivocarse y volver a escuchar la misma canción. Que no todo va a tener sentido. Que el acento de esta voz sitiada y a veces muerta no se quede en la imaginación. Así como en la niebla de los sueños. Así como en la irrealidad de los recuerdos. Desde el fondo del vacío, mis gritos se estrellaron contra estas paredes. Y…

Vainas de la paternidad

No lo voy a negar. Hay gente que cree que inventó la maternidad. Hablan de los hijos como si no hubiera nada más entretenido en la bolita del mundo amén. Las notas, los psicólogos, las medallas, el día del niño estrella, los cumpleaños, que mi niño baila Des-pa-ci-to, que has fracasado como padre, que eres el mejor padre del mundo, que lo que les falta a los chiquillos es cuero, que si tú eres el mejor amigo de tus hijos, que si a ti no te engañan, que si les enseñas a beber desde casa para que no se inicien en la calle, que si la banda, el típico, los tutores, que les hablas en inglés para que todo sea más fácil, que si el Karate, o el ajedrez o el ballet al que obligan a todos sus familiares a ir. Que si la rebeldía de la adolescencia. Que si tuve que ponerme firme con el maestro. 
Man, hasta cuándo. 
Basta. 
En serio.
Y me incluyo.
Y es que eso de la paternidad es uno de los grandes misterios de la Creación.
Por qué rayos querría uno tener hijos? Qué misteriosa fuerza nos compele a repro…

El último punto

Ciudad de Panamá, 20 de enero de 2014. 12:45 P.M. Mientras usted almorzaba con su familia o se quejaba del alto costo de la vida, de que la oferta electoral da pereza o de que es una desgracia tener que pagar Seguro Social, los cirujanos cardiovasculares del Hospital de Especialidades Pediátricas, le cosían el último punto al corazón de mi hijo, y de la mano de Dios, nos regalaban una nueva oportunidad de ver la sonrisa de mi guerrero.

Les comparto esta historia, muy resumida, porque si bien conozco la desilusión de mi pueblo ante las promesas incumplidas de todos los que se sirven del poder y de los sueños de la gente, también deploro la incapacidad de la Humanidad de reconocer que aún hay gente que hace su trabajo con amor. Gente que aún cree en la vocación y que pone su talento al servicio de los demás.

Cuando hace algunos años escribí “Carta de una madre agradecida” no sabía que sólo había visto la punta del iceberg. Con el tiempo me di cuenta de que mi hijo había nacido para prop…