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De renuncias, amores y béisbol

Nunca entendí muy bien las razones por las que papá dejó de ser parte del Equipo Mayor Béisbol de Chiriquí. Hasta ahora que tengo mis propios hijos. Uno hace todo por ellos. Lo que sea. Y es que la vida es una carrera entre hacer los sueños realidad y encarar responsabilidades. No se puede hacer todo lo que uno quiere todo el tiempo y hacerlo bien hecho. Hay que sacrificar cosas. Y creo que papá dejó en el camino algunos de sus sueños por sacar adelante a su familia.
Todo esto me viene a la mente cuando veo la nostalgia con la que se ha despedido de su "Kenny" Serracín. Es como si una parte de él se hubiera ido para siempre. Allá donde se van los recuerdos. Allá donde van las pelotas sacadas de cuadrangular que nadie encuentra.
Con todo y eso siento que papá ha sido muy afortunado, porque pudo vivir intensamente su pasión deportiva. Sé cómo desafió su origen sencillo para hacerse un lugar entre las leyendas de la pelota chica de este país. Me provoca un suspiro de tristeza pensar en cuanta gloria y alegrías le han traído deportistas y artistas a este país y lo inhóspita que sigue siendo la sociedad cuando se trata de garantizar oportunidades a la gente que le pone color y pasión a nuestras vidas brindándonos emociones y belleza. Este año tendremos un chiricano participando en la Maratón Olímpica y cuántos de nosotros conocíamos su nombre hasta hace unos días?
Lo que quiero decir es que en Panamá el que surge en estos campos es un verdadero héroe. Papá es un héroe. Incomprendido a veces, pero intenso en sus sueños. Con más de 40 años de devoción al periodismo, a informar a la gente para que no sufran por su ignorancia. Para que no sean sometidos por el servilismo en el que nos sumerge la falta de educación.  Quizás él no lo sepa pero, con sus virtudes y defectos, es un Quijote en tierra de molinos de viento. Quién si no podría sacar adelante una revista como Placacuatro por 10 años?
Tengo mucha ilusión de ver el nuevo estadio. Y ojalá los chiricanos estemos a la altura de las oportunidades y de nuestros deportistas. Ustedes no saben lo mucho a lo que renuncia un muchacho cuando decide tomarse en serio el deporte en este país. Arriesgando un "trabajo serio", ganando las miserias de viáticos que les dan, quedando indefenso ante una lesión que acabe con sus carreras, cayendo en el olvido por una memoria colectiva ingrata en la que todo es inmediato y ya nada perdura.
Quizás llegue el día en que hagamos justicia a nuestros pioneros en el deporte y apreciemos en su justa dimensión a los jóvenes talentos. Espero que lo mejor esté por venir.

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